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Aquí sigo.

Sabía que me estaba metiendo en la boca del lobo,
pero qué bien sienta a veces cuando te comen.

Tirarse sin paracaídas,
acelerar cuesta abajo,
saltar de espaldas.

No mirar las cartas que están sobre la mesa, y jugársela
me parece una muy buena forma de ganar la partida.

Hubo un día en el que miré atrás
y ya no había absolutamente nada.
¿Se supone que debo de sentir miedo?
Hace tiempo que le perdí el significado,
aunque eso carezca de sentido,
y yo no sepa bien qué hacer ahora,
o en que lugar nos deja después de todo lo que hemos dejado de ser.

Hace más de lo que recuerdo,
que no recuerdo dónde se rompieron todos los lazos, 
y las cartas a mano, 
y los juegos de palabras de dejarnos en silencio. 

Hace diez mil mentiras que no te creo. 
Aún así, todavía espero escuchar alguna verdad.
O entender, por qué a pesar de todo, sigo permaneciendo inmóvil donde siempre, 
escuchando una y otra vez, 
lo que hace demasiado tiempo dejaste de decir,
o yo de oír.

Todas las últimas veces dejan de serlo constantemente. 
No pone…
Entradas recientes

Sobran verbos.

Y te preguntarás qué querré decir.
Yo me pregunto qué no.

Hay tantas preguntas que solo nos centramos en eso,
nos olvidamos de contestar, 
nos olvidamos de las respuestas, 
nos olvidamos de aquello que nos inspiraba. 

¿Qué nos inspira?
O, qué nos llena..

¿Por qué lo que nos llena nos vacía?

No sé, 
cuando tiene que ver contigo no sé nada,
dudo todo, 
nada es y todo sí. 

No entiendo como hemos llegado hasta llegar a irnos.
Como hemos pedido deseos, 
y hemos esperado que nos cumplan a nosotros. 

¿Qué nos pedimos a nosotros?

O qué hacemos para pedir por, 
pedir a,
o simplemente pedirnos. 

¿Y si nos pedimos luchar por nosotros mismos?

Yo me lo pido y me olvido.
Me lo debo, 
y te lo debo.
Sino, tal vez no estaría diciéndote todo esto. 

No sé por donde seguir y aún así sigo. 
No sé por qué debería seguir aquí después de tanto, 
después de todo. 

No sé si me leerás, 
si me entenderás,
y a estas alturas tampoco me importa. 

Supongo, 
que sólo quiero decir que, 
aunque no sepa como.

No sabría decirte ni aunque me mires a los o…

Mereces un huequito aquí.

No sé cuál es el motivo,
que lleva a una persona a escribir,
pero bendito motivo.
Llorar,
palabras,
es la mejor forma de llorar que conozco.
(Y tú tienes gran culpa de ello)

Siempre he dicho
que a los monstruos hay que sacarlos a pasear,
que se pierdan si es necesario,
o que vuelvan,
si tienen que volver.
Al final
lo malo
sirve para hacernos fuertes.

Por experiencia diré,
que escribes una vez,
y caes en un puto vicio.
Pero leer,
leerte,
esa sí que es la mejor droga que conozco.

Y decirte,
que gracias a ti entendí que escribir no es huir.
Es afrontar.
Y hay que ser muy valiente,
para soltar todos,
y cada uno de tus miedos,
como quién anda con una pistola cargada,
y espera no dispararse encima.

Al fin y al cabo,
escribir y quedarse desnudo,
es casi lo mismo.
Y es cierto que mi cuerpo no te dirá lo mismo que mis palabras,
pero al final,
lo realmente jodido,
es sentirse expuesto.

Hay sonrisas,
letras,
y sombreros de medio lado,
que te hacen ver la vida de otra forma,
o entenderla,
o expresarla,
o como quieras llamarlo.
Y mira que …

Revuelto.

No sabía lo que estaba a punto de pasar, 
sólo me situé en el momento previo a, 
y esperé.

Esperar, 
suena tan desesperante cuando no sabes cuanto tiempo te llevará...
Al final de un montón de escusas, 
y noches en otras camas a las que no pertenecemos, 
suspiramos imaginando que hubiera pasado aquella noche, 
o aquel día, 
o cualquier otro momento seguido por ganas, 
o cojones, 
de afrontar que estábamos jodiendo la única cosa buena que nos había pasado en la vida.

Es más fácil engañarse que engañar.
También más peligroso.

Hemos construido un enorme castillo 
de peros y quizás
y muy pocas respuestas que demuestren que en todo esto hay un mínimo de sentido, 
que no sólo es azar, 
y que no me estoy volviendo del todo loca 
aunque tú no seas capaz de verlo. 

Te miré a los ojos
y te mentí tan bien que hasta yo me lo creí. 

No sé si sentir miedo u orgullo,
aunque a estas alturas me conformo con sentir cualquier cosa.

Créeme, 
ya no estoy esperando por ti.
Tampoco es que esperara antes, 
pero supongo que una buena f…

Esta es una de las entradas más dolorosas que he escrito.

No quiero que te preocupes si me ves triste. No es tu culpa, al contrario. Me has dado diez años de amistad incondicional, y me pone triste darme cuenta de que no va a ser para siempre. 
Deberías ser para siempre. 
Pero de los de verdad, de los que duran toda la vida. 
Es increíble como eres tú el que aún viene a consolarme, cuando eres tú el que me necesita ahora más que nunca. Yo te necesitaré siempre, y siempre tendrás una parte de mi. 
Disfrutemos ahora de lo que nos queda juntos, porque el cuerpo muere, pero un amor como el que tú me has dado, no morirá jamás.

Razones.

Entre pozos y ninguna salida,
la oscuridad a veces sienta demasiado bien. Estar jodido,  pero jodido de verdad.
Miras a tu alrededor y todo es miseria y caos,  ningún salvavidas  y escalofríos  cada vez que prestas atención al mundo exterior. 
Te preguntas entonces como sería todo sin ti. Como estarían, a quién le importaría.  Dejar de luchar suena fácil. 
No sé cuando me quedé sin fuerzas,  el caso es que no tengo, y por primera vez al cerrar los ojos,  no veo absolutamente nada. 
Que razones quedan y para qué,  en qué momento comenzó a ir todo tan mal,  cuando se me fue de las manos,  cuando dejé de saber que hacer. 
El espejo ya no me refleja  y todo lo demás me da igual. Llega un momento  en el que simplemente ya no sientes nada.
No sentir nada. ¿No era eso lo que quería? No sé que hay después de la nada,  pero aquí estoy completamente sola.
Aquí no existe un final, y de pronto son las decisiones las que me toman a mi. ¿Qué es? ¿Qué no? ¿En qué se resumen todas las razones que me han traído hasta aquí? Y tal vez e…

No sé qué título ponerle a todo esto.

Hay personas con las que puedes ser tú al cien por cien y hay personas con las que no. Y es una pena, pero solo cuando estás realmente jodido, te das cuenta de cuál es cuál. 

Creo que ultimamente he estado un poco perdida,
y creo también que he descubierto el por qué.

Desconectar de todo,
de todos,
de ti,
e incluso de mi.
Miro dos semanas atrás,
y todo era completamente diferente.
Tocar fondo a veces es necesario,
te hace darte cuenta de quién está,
de quién eres,
de a quién necesitas.

No digo que haya tocado fondo,
no lo creo,
pero siento que comienzo a ahogarme.

Quiero correr y no sentirme perseguida,
sino acompañada.
Entender,
y que entiendan,
que solo estoy buscando la mejor manera de ser yo misma,
y eso incluye dejar pasos perdidos por el camino.

Y es que hay fotos que son heridas abiertas,
y brazos a los que tan solo quieres regresar.

Necesito avanzar rápido
y no puedo moverme.
Quiero alejarme,
quiero permanecer,
y sé que parece contradictorio, pero no lo es.

He visto sonreír almas vacías
y llorar desde el d…