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No sé qué título ponerle a todo esto.

Hay personas con las que puedes ser tú al cien por cien y hay personas con las que no. Y es una pena, pero solo cuando estás realmente jodido, te das cuenta de cuál es cuál. 

Creo que ultimamente he estado un poco perdida,
y creo también que he descubierto el por qué.

Desconectar de todo,
de todos,
de ti,
e incluso de mi.
Miro dos semanas atrás,
y todo era completamente diferente.
Tocar fondo a veces es necesario,
te hace darte cuenta de quién está,
de quién eres,
de a quién necesitas.

No digo que haya tocado fondo,
no lo creo,
pero siento que comienzo a ahogarme.

Quiero correr y no sentirme perseguida,
sino acompañada.
Entender,
y que entiendan,
que solo estoy buscando la mejor manera de ser yo misma,
y eso incluye dejar pasos perdidos por el camino.

Y es que hay fotos que son heridas abiertas,
y brazos a los que tan solo quieres regresar.

Necesito avanzar rápido
y no puedo moverme.
Quiero alejarme,
quiero permanecer,
y sé que parece contradictorio, pero no lo es.

He visto sonreír almas vacías
y llorar desde el d…
Entradas recientes

Cinco minutos más dos.

He tratado de recordar, el momento exacto en el que decidí no escribirte más.
He estado engañándome a mi misma desde entonces,
fingiendo que no,
cuando sí,
como que..
La verdad ha pasado tanto tiempo,
que ya ni recuerdo que fue lo último que te escribí,
aunque sé exactamente lo que sentía,
es lo mismo que siento ahora,
y lo mismo que he sentido todas y cada una de las veces
en las que desconecto del mundo para escribirte a ti.
Es la única forma que tengo para sentirte cerca.
Aquí no ha pasado el tiempo,
aquí aún estamos entre cristales empañados
y escaleras de caracol.
Aún me llamas para preguntar si ya llego,
y yo te contesto que me des otros cinco minutos más.
Aquí,
aún,
me estás concediendo esos cinco minutos.
Creo que no me había dado cuenta,
ni tú tampoco,
de que al final,
el primer y el último día que nos vimos,
tampoco se diferencian tanto.
El primer día apenas nos conocíamos,
y el último día tampoco.
Recuerdo mirarte, y sentir que hablaba con un extraño,
pero aquí, eso tampoco ha pasado.
Cuando te escribo

Siempre punto y coma.

No sé si escribirte, 
desde la valentía de saber
que vas a leer cada palabra, 
cada punto, 
cada coma, 
incluso, cada signo de interrogación,
y hazme caso, 
de estos habría muchos. 

Y digo valentía,
porque es muy fácil escribirle palabras a la nada.
Decírtelo
directamente

ti,
créeme, 
sería muy diferente. 

Sería como entregarte una parte muy íntima
que sé que no voy a recuperar,
y tú harías con ella, 
lo que te de la gana.

No sé si sería capaz de esperar una respuesta 
sin volverme loca primero, 
sintiéndome completamente desnuda ante ti,
y por primera vez, 
no tendría nada que ver con las otras veces. 

He hablado mil veces con el papel, 
(y alguna que otra más)
pero siempre las dudas me sirven de escudo,
me protegen
y así siempre es más fácil decir(te) lo que quiero,
sin que tú sepas que lo hago. 

Dónde queda ese miedo a..
ese miedo de,
ese miedo sin..

Creo que tampoco sabría que decir, 
o si. 
Tal vez sea eso lo que me asuste. 

Al final, 
escribir a la nada, 
siempre es más fácil,
que mirarte a los ojos 
y decirte que a…

ac-

Hablando a la nada
entre ventanas cerradas
y susurros sordos en pozos de debilidad y deseos,
siguen naciendo primaveras
y lluvias plateadas,
en todas las veces en las que fuimos valientes
y nos dejamos el tipo sin miedo a perderlo,
apostando al todo o nada,
y creyendo que es cierto eso de que es ahora o nunca.
Había una vez en la que todo tenía sentido
y yo sólo lo perdía cuando no era capaz de encontrarte
escuchando todo lo que sólo tú eres capaz de entender,
entre este montón de orejas vacías,
y vistas perdidas hacia ningún lado.
Todos estaban mirando al suelo
y yo solo podía mirarte a los ojos.
Pensé mil veces que sólo es cuestión de apagar las luces,
y dejarse llevar.
Ahora sólo pienso en que tal vez necesitaba saltar al vacío
y olvidar las dudas
y los miedo,
y sentir que seguir era tan fácil como pulsar un botón
y sentarme a esperar que tal me va.
Da igual que estés demasiado lejos
que yo te sigo sintiendo igual de cerca.
La próxima vez yo conduciré cerca del mar
mientras cambias de canción y aceleras la …

Confesión.

Sé que fuimos,en pasado,  y créeme si te digo que soy plenamente consciente de que no volveremos a ser. 
Y está bien,  no vengo a replicar eso. Sólo quería decirte que en cada nuevo alguien,  sigues estando  tú.  Y creí que debías de saberlo. 





Sí.

Hay veces que me imagino leyendo poesía,
tú me observas
y yo sonrío mientras te recito mi poema favorito.
Y mira que es complicado 
conseguir este estado máximo de conexión con alguien,
complicidad lo llaman algunos,
yo prefiero llamarlo nosotros.
Un día vas por la calle y te preguntas sobre la vida,
por los días de lluvia los domingos por la tarde,
y lo diferente que se llevan en compañía.
Siempre fui de creer en las casualidades,
y no se me ocurre ninguna mejor que el tenerte aquí
y ahora,
dure el tiempo que dure,
y cuanto más sea mejor.
Creo que me he acostumbrado a mirar la tele
mientras acaricio tu espalda,
a ver mil veces la misma película sin prestarle atención,
a los baños de espuma en compañía,
y a los 10 minutos cada mañana tomando café
en los que finjo que no se me hace tarde para ir a clase.
Te he visto brillar cuando más oscuro estaba todo,
y sacar toda la fuerza del mundo
para conseguir que sonría y todo vaya un poco mejor.
Romper todos mis esquemas
cada vez que vuelvo a construirlos,
se ha conve…

Y te quema.

Si no te importa me quedaré aquí
escuchándote suspirar, 
viéndote arder, 
¿Dónde escribo las noches 
que nos quedaron a medias por construir?.
Mil rastros que me llevan a ti 
y ninguna huella en el camino de vuelta. 
Los sueños pesan lo que mis ganas sin ti de por medio,
pensando que esto sólo es un juego, 
y perdiendo a posta sólo para comenzar a jugar otra vez. 
Nunca supe qué era escribir hasta que te fuiste, 
poesía y cerveza es el mejor combinado 
para las largas noches de insomnio. 
Qué sabrás tú de mis insomnios 
de mis noches olvidadas, 
de mis horas en la nada, 
de mis canciones ahogadas, 
o de los gritos reprimidos que te querían decir que eres el mayor capullo al que he querido jamás.
Demasiado profundo para un primer contacto ¿verdad?.
Siempre hubo niñas buenas 
con falditas de cuadros,
dos coletas,
y que miraban de reojo antes de portarse mal. 
Siempre hubo chicos malos 
que fingían con motos y chupas de cuero, 
y que miraban hacia otro lado cada vez que los mirabas de cerca
o directamente a los o…