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Mostrando entradas de junio, 2012

Perfección; tú.

Somos increíbles.
Somos máquinas perfectas completamente diferentes y completamente perfectas en nuestro ser.
Cada persona es completamente diferente a las demás, es única, insustituible.
Jamás encontrarás a dos personas iguales, probablemente parecidas, pero poco más que eso. La mentalidad, la forma de ser de dos seres son la esencia de cada persona. Algo suyo, y por lo cual algo que es lo que es por naturaleza. Algo que con lo que se nace, que se lleva de por vida, que no se aprende ni se mejora, lo que somos. Nosotros.
¿Quién puede decir que no eres perfecto? ¿Quien marca la perfección? La belleza, la buena personalidad, los pensamientos adecuados. 
No hay nadie que pueda decir que tu no vales, que no das la talla, que no alcanzas el nivel.
Porque tú, si tu la persona que está leyendo esto.
Tú eres perfecto, eres bello tanto por dentro como por fuera, y no hay nadie que tenga el derecho de decir lo contrario. Y quien aún así lo diga, se equivoca. 
Porque todos somos como somos, tenemos nue…

Déjalo salir.

Creemos que la felicidad es algo difícil de obtener.
Vivimos corriendo tras ella para atraparla y tratar de tenerla el mayor tiempo posible como si fuera un bien preciado, el más importante de todos. Pensamos que nuestro objetivo es buscarla y por cada obstáculo que nos encontremos pensamos que se nos escapa, sentimos como se nos cae el mundo encima y nos rendimos observando como se aleja de nosotros eso por lo que tanto hemos luchado, lo que tanto nos ha costado conseguir.
Pero no es así.
No nos damos cuenta que la felicidad está en nosotros siempre, dentro de nosotros, y no hay que buscarla porque ya la tenemos.
Es algo tan simple y tan asombroso. Es increíble lo fácil que regresa esa felicidad que creíamos perdida a nosotros después de un valle gris perdido del que creíamos que no regresaríamos jamás, porque por cualquier cosa hacemos un mundo, un problema es una condena que nos imponemos nosotros mismos y nos autodestruimos haciendo que nada tenga sentido.
Creemos que perdemos la felic…

El silencio es el grito más fuerte.

El grito del alma, ese que hiela la sangre.
Nadie lo escucha, pero  tu mente e incluso tu cuerpo lo escuchan con tanta claridad como si la voz surgiera desde lo más profundo de ti.
Porque lo que callamos es lo que más importa, lo que guardamos es lo que vale la pena descubrir, saber, intentar entender. Porque vale más la pena lo que ocultamos detrás de lo que mostramos que somos.Podemos decir millones de palabras de esas que te agarran como dientes, y aún así no decir nada realmente, mientras que con un silencio de esos que mientras aparentan que no significan nada son capaces de parar el mundo podemos expresar tan infinita cantidad de cosas que es inexplicable la fuerza que posee un vacío tan pequeño, tan insignificante, pero tan poderoso.
¿De que sirve saber utilizar las palabras sin saber utilizar los silencios? Saber interpretarlos, sentirlos y entenderlos, hacerlo tuyo para poderlo tener todo, para poder entender tantas cosas. Es tan simple como escucharse a uno mismo, escuchar esa …

Adiós y buena suerte.

Un día te despiertas entre pensamientos confusos que por mucho que trates de ordenar solo crean dudas en tu interior. Sientes como no eres capaz de poner las cosas bajo control, que la situación se te va de las mano u que no encuentras la forma para poder entender todo lo que cambia poco a poco dentro de ti.
Entonces decides dejar de pensar en todo lo que te llena de inseguridades y te das cuenta.
En ese momento descubres de que se terminó cualquier motivo por el cual luchar, que ya no vale la pena y que ya no hay nada más que buscar en el pasado.
Todo está en seguir caminando, y dejar todo lo que un día importó pero que ya hoy no importan más. Todo lo que un día fue ahora tiene que dejar de ser porque siempre llega un momento en el que hay que olvidar todo.
En realidad, tal vez no hay que olvidar, tal vez halla que recordarlo pero sin dejar que los recuerdos te retengan en algo que ya no tiene sentido porque se ha terminado.
No sirve de nada remover el pasado.Sirve, para empeorar las cosa…

Vista al frente.

Un recuerdo que te acompaña que te sigue día a día y te impide ver la salida de ese sentimiento que te engaña.
Una lágrima perdida que sale de lo más profundo te hace perder el rumbo y te impide ver la salida.
Un pensamiento que navega por un pasado perdido te encierra en lo ya vivido y no te deja ver lo que te espera.
Son esos recuerdos los que hacen daño los que hay que dejar para salir adelante para seguir con tu vida triunfante dejando atrás todo lo ya pasado.
Así que seca esas lágrimas de tus ojos que te impiden mostrar tu sonrisa hermosa esa con la que podrías conseguir cualquier cosa y te hará más fácil seguir adelante.

Cuestión de valentía.

Pasa el tiempo.
Y aunque las cosas no cambien, nada permanece igual.
Notas como vas perdiendo en todo lo que apuestas poco a poco y piensas en dejar de intentar. Rendirse, tirar la toalla.
Jamás se consigue algo cuando uno se rinde, quien no arriesga no gana pero quien arriesga puede perderlo todo. Nunca se se sabe, vivimos en un mundo en el que las posibilidades son un juego de azar, una partida de poker en el que no se sabe quien puede ganar todo hasta que no se juega la última carta.
En todos los casos la cuestión es la misma. Arriesgas. Poner todo lo que posees en disposición para ganar algo o perderlo todo. Para ganar o perder. Para saber que debes pararte o por lo contrario luchar para seguir.
Es tan incierto como ganar a cara o cruz con una moneda. Nunca se sabe.
Antes de ganar hay que tener claro lo que se está dispuesto a perder.
La ilusión, la esperanza, el sueño...
Pero es que la victoria es tan dulce, es el regalo que todos esperamos, el poder que todos queremos poseer. Ganar. Cua…

Otro día más.

Pueden pasar los días en los que nuestras miradas no se cruzan por mucho que nosotros estemos cara a cara. Esos en los que al pasas a tu lado hago cualquier cosa con tal de no encontrarme con tu mirada, esa que aunque no mire desde hace mucho tiempo me muero por ver.
Pasar lo más rápido posible por tu lado intentando pensar que no estas ahí, y llegar rápido a un lugar en el que pueda dejar de verte.
Pasa el tiempo y me pregunto a mi misma cuanto tiempo voy a tener que seguir así, fingiendo que nada me importa cuando todo me importa más de lo normal. Cuando lo único que tengo ganas es de reconocer que no estoy bien, que no sé cuanto tiempo más podré aguantar hasta volverme a derrumbar por completo cada vez que me pregunta un simple ''que tal estas''. En lugar de eso callo, sonrío, y me escucho a mi misma decir que estoy bien, que todo está bien. 
Pero no es así, cansa el hecho de tener que aparentar que estoy bien siempre, que nada me importa y que soy una persona fuerte. …

Recuerda, si aún duele, es por algo.

Llega un día en el que te das cuenta.
Recuerdas todos esos momentos a su lado, cada sonrisa, cada beso, abrazo e incluso lágrimas que un día existieron gracias a esa persona especial. La persona de tu vida, esa por la cual hubieras dado todo y que por el contrarío un día decidiste dejar de intentar.
Puede que por el miedo, cansancio, por ver que no podías solucionar los problemas que se iban encontrando por el camino. Son tantos los motivos que se pudieron pasar por tu mente para que decidieras decir adiós...
Y ahora, piensas, ¿realmente valió la pena?
Rendirse, dejar todo atrás simplemente por engañarte haciéndote creer que realmente podrías olvidar, que es sólo cuestión de tiempo, que llegará otra persona.
Pero no es así, puede que llegue otra persona, puede que la quieras, que te haga sonreír, que te haga sentir la esperanza de nuevo y que te devuelva las ganas de luchar que un día perdiste por las inseguridades, pero no es ella. Puede ser mejor, o peor, pero jamás igual. No tendrá cont…

Autoengañarse no viene bien.

Quizás yo me rendí demasiado rápido y deje de luchar cuando aún podía hacer algo. Siempre dije que lucharía por eso que quería, por lo que amaba, pero el miedo me paraliza cada vez que mis sentimientos me gritan que debo hacer algo, cuando mis impulsos me dicen que ya es hora de reaccionar, mi mente dice que no, mis músculos no se mueven, y al final solo queda otro día en el que me acuesto intentando descubrir que es lo que debo hacer. Cada mañana me pregunto a mi misma como he podido llegar a este punto, intento engañarme a mi misma diciéndome que no hace falta que haga nada aparte de seguir adelante fingiendo que soy fuerte, que es solo cuestión de tiempo, cuando sé que no es así, porque el tiempo no puede hacer que piense menos, que se me congele el tiempo cuando le veo, que las ganas de luchar desaparezcan, que el miedo se valla, y que las preguntas se respondan por si solas mientras que cada cosa se pone en su lugar.Me engaño diciéndome a mi misma que estoy bien, y que no es tan …