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Lucha interna.

He intentado hablar en voz alta mientras siento como mi boca está cerrada cuando realmente está abierta. 
Caminar por la calle sin rumbo nunca fue tan eficiente como ahora, pues las notas rotas de un piano me hacen compañía mientras camino por esa calle en la que hace tanto frío que duele respirar.
Un poco más de volumen hace que el momento sea perfecto, especial, único. 
Un poco más de volumen siempre consigue todo.
Puedo sentir las notas tan dentro de mi que olvido por un momento que el frío poco a poco le va ganando ese pulso a mi cuerpo, cual rosa que se marchita sin que se pueda hacer nada para salvarla. 
Busco a alguien.
Realmente busco a alguien. Realmente anhelo sentirle cerca, mientras que el miedo de que pueda ser alguien más hace que mi corazón lata tan fuerte como el de un niño asustado por un payaso.
Un abrazo perdido entre los sueños de aquella noche que terminó hace ya demasiado tiempo. Unos sueños que se rompieron en pedazos  cual baso de cristal frágil y sin protección. Todo se desmorona con cada nota, con cada paso sin rumbo, con cada punzada de frío. Hasta el viento se queda a un lado al comprender que el dolor ya es suficiente. Pues las hojas ya no ruedan por el suelo, yacen tranquilas en cualquier lugar lejos de las copas de los árboles, que es a donde realmente pertenecen.
¿A dónde pertenezco yo?
Nadie me reclama, y a quien reclamo yo hace mucho tiempo que está lejos, ausente, perdido. Quiero encontrarlo y quiero no querer hacerlo.
Quiero luchar y no quiero perder.
Porque da igual que digan que el soldado es un héroe aunque muera en la batalla, pues yo no quiero perder, yo sólo quiero ganar.
Ganarte.
Una vez más.


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Especial.

Hablaré de ti,
Con ese pelo rubio
Y esa sonrisa fuerte,
Con esa valentía de poder con todo
Y no dejar que nada
te pueda
a ti.

Hablaré de cómo te emocionas con un par de versos,
De tus enfados
Y de tu cara de caprichosa,
Y de como me gusta porque es cuando eres más tú que nunca.

De tu estrés por la vida
Y de tu calma para los demás,
Siempre para los demás.

De las risas en momentos serios,
Y de tus ''tía''
Que repetirás como mil veces al día
Y qué yo espero escuchar mil veces al día más.

Hablaré de cómo eres mi apoyo,
Y de cómo elegiría mil veces el momento en el que decidí hablar con esa chica de la Facultad.

Hablaré de lo que somos las tres juntas.
Las tres unidas.
Siempre las tres.

Que seré tu fuerza cuando lo necesites
tus lágrimas cuando llores,
Tu eco cuando rías
Tus manos,tus ojos, y tu amiga sobre todas las cosas.

Que estoy aquí
Y qué espero
Que no lo olvides.

Hablaré de como te he visto reír
Y cómo te he visto llorar.
Y de como te quiero,
en poco tie…

Mereces un huequito aquí.

No sé cuál es el motivo,
que lleva a una persona a escribir,
pero bendito motivo.
Llorar,
palabras,
es la mejor forma de llorar que conozco.
(Y tú tienes gran culpa de ello)

Siempre he dicho
que a los monstruos hay que sacarlos a pasear,
que se pierdan si es necesario,
o que vuelvan,
si tienen que volver.
Al final
lo malo
sirve para hacernos fuertes.

Por experiencia diré,
que escribes una vez,
y caes en un puto vicio.
Pero leer,
leerte,
esa sí que es la mejor droga que conozco.

Y decirte,
que gracias a ti entendí que escribir no es huir.
Es afrontar.
Y hay que ser muy valiente,
para soltar todos,
y cada uno de tus miedos,
como quién anda con una pistola cargada,
y espera no dispararse encima.

Al fin y al cabo,
escribir y quedarse desnudo,
es casi lo mismo.
Y es cierto que mi cuerpo no te dirá lo mismo que mis palabras,
pero al final,
lo realmente jodido,
es sentirse expuesto.

Hay sonrisas,
letras,
y sombreros de medio lado,
que te hacen ver la vida de otra forma,
o entenderla,
o expresarla,
o como quieras llamarlo.
Y mira que …

Asuntos pendientes.

Lo que callamos por..
Lo que perdemos por..
Lo que dejamos de ser por..
Hay que ser muy idiota, para no disfrutar de aquello
que te hace feliz.
El miedo
a veces,
es la diferencia entre el todo y la nada.

He llegado a la conclusión
de que quedarse quieto, es más cómodo que mover el culo
por aquello que te hace perderlo.
Y que a veces,
le dedicamos las luchas a las guerras equivocadas.

Así que hoy el silencio me pesa un millón de años,
mientras el miedo se convierte en motivo suficiente para dejarnos perder demasiado fácil.

No puedo decir más,
porque llevo demasiado tiempo sin decir nada.
Y digamos,
que se resume en que esto no va bien,
cuando podría ir de puta madre.

Es muy simple,
'miedo' sólo sería una palabra,
si no le diéramos el poder de destruirnos.