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Mostrando entradas de junio, 2013

Just stop for minuted and smile

Que decir que no haya dicho ya,
que ganas de caer en el olvido,
de caer sin levantar,
de caer,
tan solo caer.

Pero no tirarme,
no por autodestrucción,
sino para descansar de todo,
cerrar los ojos y sentir mejor,
dejar que todo pase rápido mientras lo siento lento,
simplemente desconectar.

Y es que va todos tan rápido que asfixia,
agobiados, enfadados, amargados.

No me gusta.

Es tan fácil ser feliz,
lo he dicho tantas veces.

Que cansado ¿No?
Jugando todos a ser fuertes,
a ser felices,
a resistes.

¿Contra qué?

Esa es mi pregunta,
no hay mucho más de lo que se ve,
no queda mucho más que hacer,
no hay laberinto tan grande...
Ni lo habrá.

Tan simple como pensado,
no pensar, digo.

Parar.
Un rato, no es tan difícil.

Y así sigues cayendo.
Como una pluma, ya sabes,
con calma y delicadeza,
con cuidado, con ganas.

Entonces, disfrutar,
simplemente eso,
que la felicidad ya vendrá sola,
ya conoce el camino, y no se va a perder.

Prometido.



Si, ¿no?

Malditas bocas que saben a gloria, 
hablo de esas, 
que besas un día,
y luego las tienes que olvidar.

Hablo de la mayor droga que conocemos,
de la mejor que existe, 
de la más cara que hay.

Que no hablo de dinero,
ignorantes, 
hablo de deseo y ganas,
fuego,
hablo de quemarte y volver a renacer.

Y es que no solo el Fenix, 
es capaz de revivir de las cenizas, 
que hay aves que vuelan más alto,
y mejor.

Malditas miradas adictivas, 
de esas que sacan sonrojos, 
lanzadas de unos ojos de color indefinido,
depende del día, 
depende de la intensidad,
de las ganas.

De esas miradas que borran otra cosa,
que deslizan,
desde los ojos,
hasta la boca.

Baja como cual lágrima,
pero de alegría, 
de la buena, 
de la mejor.

Y los muerdes.
Los labios, digo.
En ese momento sabes que quieres besarlos, 
besarlos bien, 
como nunca antes lo has hecho.

Es ahí cuando descubre que le quieres, 
que va más allá,
y no solo un poco, 
pues poco es al principio,
ya estás por la mitad y llegando al final...
Maldito final.

Inesperado por supuesto, 
quien pensar…

Dime un número, de dos cifras.

Tal vez el error es mío, 
por buscar palabras de consuelo, 
en heridas que aún están abiertas. 
Una nota de más, 
en un pentagrama de menos
y un sonido a media voz.

Que el alcohol no ayuda, 
dicen, 
pero el agua tampoco.

Así, que me quedo con el tequila, 
que el Malibú con piña es pala los débiles,
aunque a mi me guste más.

Pero así va la cosa.

De estación a estación 
esperando encontrarte en verano.
Sin palabras, 
a ser posible, 
con hechos que se multipliquen por los besos que nos dejamos de dar cuando más fío hacía.
Ahora comienza esta espiral sin sentido
donde  las palabras expresan lo mismo que el silencio.
Que yo no hablo.
Que tú, no hablas.
Que ganó la indiferencia.
Al fin.

Tú tan paso de ti, 
y yo tan paso de todo.
Aunque un poco menos que hace diez minutos,
pues ha sonado una canción que me ha hecho recordar
y la he puesto tres veces. 

Entre las letras me he perdido, 
y he recordado que un día la pusiste, 
sin más, 
para mi sorpresa, 
para mi sonrisa.
Me cogiste de la mano y bajaste conmigo.
Sin ver nada a nue…

Definición de poema.

Que no me digan que no son poemas,
porque no poseen rimas.
Pues por no ser, no sería amor, 
si tan solo tu me miras.
Tal vez, si eso a veces, 
y sigo creyendo en ello. 
Tal vez, menos incluso, 
pero por ser menos, no es menos. 
Algo tan simple que se entrega libre, 
y que en algo yo poseo, 
pues me miras a mi entre la gente,
y en fin, es lo que quiero.
Mil personas, caras diferentes, 
pero es a mi a quien siempre buscas, 
y yo, que no paro de encontrarte, 
siento como mi corazón se asusta.
Puede que por el miedo a encontrarte,
para luego perderte,
o tal vez por el temor a encontrarte, 
para luego no verte.
Por llorar una vez más por culpa de la razón, 
por no hacer caso, 
por perder ante la pasión.
Y que más da si lo dicen por ahí, 
que se trata de una discusión constante, 
pero o solo discuto, si ganamos luego en ambas partes. 
Discutir bajo mis sábanas, 
es la mejor discusión que conozco, 
entre besos, 
y alguna que otra mirada,
pero aviso, mejor ándate con ojo.
Ojo, que te comería,
eso si, entre sonrisa y sonrisa…

I need change.

Anoche me acosté,  me dormí, 
y no escribí ni una sola palabra. 
Resulta extraño,
pues estaba casi segura que después de un día tan pensado como el de ayer,
escribir sería lo último que podría dejar de hacer.
Recuerdo que pensé, que no pensaría mucho sobre nada,
que desconectaría, 
y dejaría mi mente en blanco, 
fuera de linea.
Y la verdad es que mi mente iba a mil por hora, 
mis pensamientos corrían más rápido que mis palabras,
y todo daba vueltas una y otra vez en mi mente.
No me mareé como pensé en un principio que haría, 
pues es un segundo estaba en un lugar y en otro,
así que puedo asegurar que me volvería loca con la tele-transportación. 

No podría escribir todo lo que pasó por mi mente, 
me quedan grandes tantos pensamientos, 
tantas ideas, sentimientos...
Tal vez si fuera escritora me fuera más fácil, 
pero por fácil no hay nada, 
y lo complicado me gusta cada vez menos.

Tenía tanto sueño al caer en la cama
que pensaba que no despertaría jamás, 
que me induciría en un sueño de esos en los que la re…

Luego dicen ''Así va el mundo''.

Y sin darnos cuenta, o tal ves haciéndolo, nos hemos convertido en títeres de una sociedad, que nos dice como tenemos que ser.  Sometidos a las órdenes de nuestro propio torturador al que entregamos ese título encantados,  convirtiéndonos así en los cabezas de turco.  Le damos nuestro permiso y apoyo para que nos manipulen y pisoteen si se aburren un rato,  para luego de rato en rato quejarnos en voz baja  y decir que es una mierda todo. Pero sentados.  Que ya se mueven dos para hacer el cambio. Y a esos dos los miramos con ojos raros y expresión de idiotez en la cara, pensando que son locos por luchar por sus derechos, cuando los únicos locos aquí, somos el resto. Y es así como ponemos la cabeza en la guillotina,  sin decir palabras de disgusto porque protestar cuesta energía. Así que optamos por la opción más fácil, pensamos en la putada que es mientras sonreímos amablemente y firmamos un contrato de autodestrucción. Que las luchas no se luchan solas. Que el cambio, tenemos que comenzarlo nosotros. 


Que vacío se siente.

Me da por desconectar del mundo, 
y pensar que no tengo nada que ver con esta mierda a la que llamamos 
día a día. 
Puede, que quedándome a un lado
me pierda mucho más de lo que podría ganar estando ahí fuera metida, 
fingiendo que me gusta el lugar, 
y con sonrisas de cortesía 
que para nada son naturales. 
Y es que lo natural ya poco se encuentra, 
estamos rodeados de copias baratas
que cambian cada dos por tres,
sin tener ni idea,
de que el resultado ha dejado de ser seis.
Pues se repite tantas veces, 
que llega a infinito. 
Tal vez, 
el problema sea mío, 
que no entiendo como se mueve todo esto a mi alrededor.
Pues prefiero quedarme quieta,
cerrar los ojos, 
y pensar, que cuando los abra, a lo mejor, 
esto sea un poco diferente. 
Que por ser diferentes terminan todos iguales,
como pequeños soldados de plomo 
que van a una lucha imaginaria, 
para ganar una guerra a favor de la libertad
en la que están bajo las ordenes de un ser superior. 
Que estúpido ¿no?
Así funciona la lógica de la mente moderna de hoy en …

''Te veré en los recuerdos''

Hoy me han devuelto la libreta a la que le conté mi mayor secreto. 
Tal vez, es la única prueba de que lo que pasó fue real, 
y de que cada recuerdo tiene un motivo que no va más allá de la imaginación.
Me han dicho, que es increíble lo que hay escrito en ella, 
que es triste, 
melancólico creo que fue la palabra exacta, 
pero que en sí, de eso está llena la vida. 
He sonreído al leer las primeras palabras, 
las primeras lineas, 
las primeras páginas. 
Pero al ir llegando al final, 
tan solo quería dejar de leer, porque no me gusta el final de la historia.
De (nuestra) historia.
Te preguntarás entonces, por qué una vez más vuelvo a escribir sobre ello.
La pregunta es fácil, 
la respuesta va un poco más allá.
Me pidieron que contara mi mejor historia y pensé en tu nombre.
Que fuera algo que me ocupara quince minutos diarios y pensé en ti. 
Eso si, 
me prometí que sería fuerte y que no derramaría una sola lágrima escribiendo esas palabras,
créeme si te digo que cumplí mi palabra, 
que ni una sola vez me sen…

¿Volamos?

Voy a escribir una carta de deseos.
De esas que escribía cuando era pequeña, 
y la palabra imposible no estaba en mi diccionario personal.
Ahora, sin embargo, no comenzaré diciendo que deseo volar,
aunque así sea, 
y es que siendo sinceros, 
quien no ha mirado alguna vez al cielo, 
ha observado las nubes, 
y no ha querido rozarlas con todas sus ganas con la punta de los dedos. 
Recuerdo que solía imaginar que eran como algodones de azúcar gigantes,
y en ese momento me daban unas ganas terrible de que fuera así de verdad.
De gigantes solía ir alguno de mis deseos, 
de ser enorme por un día, y ver,
cuan pequeño se vería el mundo a mis pies,
y no lo grande que me queda en realidad. 
Ahora, que tengo unos cuantos años de más, (y centímetros)
me sorprendo al darme cuenta de que volar es uno de mis deseos, 
solo que ahora conozco el significado de la palabra ''imposible'',
y borré alguna cosas de mi lista. 
Ahora si, 
las ganas de la libertad entre mis dedos no ha desaparecido con el tiempo, 
au…

Dos segundos, (solo) dos.

Siéntate en cualquier lugar, 
con tiempo, y algo de espacio,
y pregúntate cuantas veces pienso en ti.
Es probable,
que ni tú, ni yo, ni mi mente, 
tengamos la respuesta a esa pregunta, 
que poco te importará a ti, pero a mi, 
me importa al menos más que solo un poco.
No sé cual sería la cantidad exacta,
el número justo, 
pero si te puedo decir con total seguridad, 
que es más de lo que yo misma sé.
Y mira que yo sé mucho,
aunque un poco menos desde que te conozco, 
porque la gran incógnita de mi vida llego cuando apareciste tú.
Tampoco me preguntes el por qué de eso,
pues cuando se trata sobre ti me pierdo,
como cual niña asustada que se asusta y corre rápido,
pero no mucho porque es pequeña y se cansa al correr.
Yo me canso al correr, 
o al pensar, mejor dicho.
Siempre dije que no soy de las que luchan, 
porque siempre he tenido miedo de perder una batallas.
Tú dices que eres de los que no se enamoran, 
porque no sabes bien como hacerlo,
porque sin saber como, lo harías mal,
harías daño, 
y antes de jugar, pre…

Para siempre, dos palabras.

Tengo una libreta con varias palabras perdidas, 
y viejos sueños sin cumplir.
De esas que compras por menos de dos euros en cualquier parte,
pero que ahora mismo yo no vendería por nada.
Tal vez porque le he contado muchas cosas,
de esas que realmente a nadie le interesa, 
pero que a muchos les gustaría saber.
Realmente ella se convierte en mi mejor amiga
en mis noches de poco sueño
(que son muchas).
En esas, que lo último que puedo hacer es dormir.
No me gusta dormir cuando leer es la otra opción,
o cuando no leer también está entre ellas.
Hablo del momento en el que la música se hace tan increíble,
que darle a pausa no es algo racional que hacer,
y subir el volumen en tus cascos
le gana de calle al miedo de quedarse sordo.
Tal vez, ese sea el momento de reflexión,
de esos de los que en realidad yo tengo muchos, 
de esos que todos hemos tenido alguna vez en clase de matemáticas,
(y en filosofía, sobre todo)
En mates aprendí a contar poco con los dedos, 
y más con los sueños.
Para así pasar de sueños no cum…

A eso de las tres.

Hace dos noches, a las casi tres de la madrugada, cuando debería de haber estado durmiendo y no escribiendo, me di cuenta de una cosa.
''Estas no son horas para leer poesía, sin embargo, es la mejor hora para entenderla.''
Recuerdo que pensé.
Tal vez, pocos entiendan lo que quiero decir en estas dos lineas,
pero si los suficientes,
los únicos,
y los capaces,
de hacer de la poesía algo especial.


3/4

Tres de cada cuatro besos son tuyos.

Cuatro de cada tres besos son tuyos. 
Ahora si lo dije bien.

''Que la poesía nos salve del mundo''

Que la poesía nos salve del dolor,
de la tristeza,
de la sumisión. 
Y cuando sean las fuerzas las que falten,
que las palabras no hagan creer invencibles para así seguir como siguen los valientes.
Que el fuerte no nace, se hace.
Pues todos nacimos desnudos y llorando,
y terminamos con algo de ropa y un grito de guerra, 
de supervivencia, 
de lucha y fuerza..
Es así como nos hacemos fuertes, 
tras cada tropiezo tonto, y caída dolorosa.
Tras cada paso otra vez en el camino,
con una tirita en la herida.
Y yo, 
que por admitir admito poco, 
digo que soy de las que prefiere una tirita en la rodilla,
y no en el corazón.
Pues la cura externa cae, 
mientas que la interna permanece.
Pero así permanezco yo,
siendo fuerte, 
con un par de palabras que desgarran.
Y es así como al final nos salva la poesía. 
Con palabras que no son fuertes, pero nos dan fuerza, 
con sentimientos tal vez no sensibles que se acaban sensibilizando,
y palabras, 
tantas palabras como sean necesarias para formar la barrera más grande,
la más fuerte…

Mi escapatoria.

Tal vez me dormí llorando por la persona equivocada.
No lo llamaría llorar tampoco,
solo,
la carrera entre dos lágrimas 
que indican a saber qué tipo de sentimiento confuso, 
que de confusión sabe poco.
Poco.
Poco sé yo sobre mucho. 
Sobre ti.
Sobre nosotros. 
Y sobre mi, que debería de saber más que todo eso,
y sé lo que sé por sabidurías urbanas.
De esas que no se entienden mucho,
pero en el intento te quedas con gran parte de lo que necesitas.
Tal vez, el truco para no llorar siempre a estas horas
es dormir, y dejar la poesía para otro momento. 
Pero me gusta llamar a estas horas de la noche perdida, 
las horas de las lágrimas liberadas por tres letras que forman un verso que 
(para nada) 
es perfecto.
Tal vez, 
muchos me leen, pero pocos entienden lo que trato de decir.
Que si por palabras bonitas lees estas lineas, deja de leer.
Que palabras bonitas no vas a encontrar, 
sin un poco de sufrimiento en alguna de las letras. 
Ya sabes
como logran los grandes dejar el alma vacía al poner el punto y final.
Vacía…