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Mostrando entradas de julio, 2013

Sin cabeza.

Hablo de los relojes que rompí por ti
para no mirar los segundos
que pasaban mientras no estaba a tu lado.

El tic-tac es una condena
sin barrotes de aislamiento
más allá del conocimiento
de que no estás para escucharlo conmigo.

Así que sonríe un poco
y cambiemos esas caras largas
por la cara que se me queda 
cada vez que pronuncias mi nombre.

Entre el frío de una noche de invierno.

Entre el calor de tu abrazo
mientras yo no podría parar de tiritar.

Pues al parecer,
aquí se perdona todo
menos dejar la copa por la mitad.

Así.
por una vez, 
seamos esos dos valientes
que olvidaron lo cobardes que son.

Por una vez.
Lo juro.
Solo una.

Y es que me perdí mil veces 
solo por la esperanza
de que pudieras encontrarme
para perderte conmigo.

Sin relojes.
Sin tiempo.
Sin testigos.
Sin ropa.
Con amor. 

Que si te joden, que sea bien, con sexo incluido.

En el caminar de los sueños perdidos, nacen mil historias en cada paso de más, y en cada paso y medio de menos. 
La esperanza que es lo último que se pierde lleva tanto tiempo perdida, que algunos ingenuos olvidan que después de jugar un rato al escondite como cual niño pequeño aburrido, esta volverá a hacer acto de presencia y nos hará creer contra toda lógica y experiencia, que en un final más allá de un principio hay otro motivo más por el que soñar. 
Tan simple y deseado como el mayor dulce de todos.
Para picarnos todas las muelas. Para que se nos piquen todos los sentimientos.
Así continuamos en este juego macabro y tal vez masoquista que comenzamos tras cada lágrima de rabia y tal vez frustración que acaba convertida al llegar a la barbilla en una simple gota salada de impotencia. 
Cuántas más llegarán de esas. Cuántas dejarán de llagar cuando aprendamos a ser fuertes y nos demos cuenta de que no debemos esperar nada de la nada.
De nadie.
Tal vez, tampoco de nosotros.
Recaemos otra vez …

Hagamos una pausa.

Esto es más de lo mismo. 
Chica quiere a chico. Y lucha. Lucha durante muchísimo tiempo para poder estar con él, para conseguir al menos una mirada, seguida de de una sonrisa, seguida de un beso. 
Una historia, formar parte del todo que no entiende de nada y que a la vez es lo único especial capaz de entender. Hablo de las esperanzas que se van acumulando contra toda ciencia y experiencia sin ser correspondida mínimamente. 
Si, a esa putada me refiero. 
Ese es el momento en que ella lucha y hace las mayores estupideces para conseguir una atención que difícilmente sera correspondida. Pero lo intenta. Hasta que se cansa. Supera. Y olvida.
Chico quiere a chica. Y lucha. Se da cuenta de que fue un estúpido en su momento por rechazarla y que realmente está interesado en ella. 
Tal vez, el ''paso de ti para que te enamores de mi'' no funcionó, así que cambia de táctica con una sonrisa bonita y todas sus armas para conseguir a esa chica que hace que se vuelva tonto. 
Pero es tarde. 

Sonrisas pequeñas.

He perdido el pulso en cada lucha contigo.
He perdido la locura, con cada sonrisa procedente de ti. 

   Lidia Guzmán.

Una de esas noches y no por París. Aunque digamos que si.

Voy a poner en pie de guerra el sentimiento más profundo que tal vez haya sentido jamás. Entre las siluetas perdida de la gente, entre las sombras encontradas de nosotros mismos. 
Entre humo y luces negras como en el final de nuestra propia película de terror protagonizada por el único suspiro de fuerza que somos capaces de ofrecer. 
Y es gracioso, porque en cada suspiro tengo más ganas de coger la botella y olvidarme de tu nombre. Beber a la cuenta de tres y parar cuando ya no sepa contar. 
Tal vez por lo que no lo haga es por algún estúpido motivo de buenos modales y algo que lleva la palabra perjudicial grabado a fuego, y el no querer asesinar mis neuronas en este licor suave confundido con el veneno de la gloria. Aunque veo más posibilidades al hecho de que cada vez que bebo solo quiero hablar contigo y saber de ti. Curioso. Justo igual que cuando no lo hago.
Llevo tanto tiempo engañándome a mi misma, que no sería capaz de ver la realidad ni aunque estuviera tatuada con las espinas de…

Y mirar con los ojos cerrados a cosas invisibles.

Que alguien me explique como funciona esto de las casualidades, que yo no las entiendo bien. Por mirar al cielo descubrimos las estrellas, y por mirar al suelo tan solo descubrimos tierra. Tan simple como un puto movimiento de cabeza para cambiar la perspectiva y tal vez el pensamiento en cuestión de segundos. 
O menos.
Miras al cielo y lo ves enorme. Sabes que eres diminuto ante todo lo demás. Que los problemas terminarán perdiéndose al doblar por la próxima esquina y que la alegría y eso a lo que (ll)amamos felicidad está en cada paso que damos. Sin darnos cuenta.
O tal vez haciéndolo. 
Luego miras al suelo, y, joder, cuanta mierda ¿no?.
Ves los pequeños bichitos tratando de sobrevivir y corriendo en todas las direcciones posibles para no terminar aplastados en el suelo por la suela de alguno de nosotros. Y es triste.
Es en ese momento en que te das cuenta que al final y desde el principio todos tratamos de sobrevivir. Y de no quedarnos atrapados en nosotros mismos. 
De la realidad que nos…

Caes de bruces contra el suelo para ponerte una tirita en el corazón.

Recuerdo con nostalgia aquella época en la que nos tapábamos los ojos con asco al ver a alguien mayor besándose, seguido de un ''puag'' y la típica frase de ''Que asco, yo nunca voy a hacer eso.''
Recuerdo cuando tener novio era sólo para jugar a agarrarse de la mano y luego olvidarnos por completo y estar todo el rato con nuestros amigos. 
Recuerdo aquellas competiciones en las que ganaba quién más novios tenía, y la frase de ''Pues yo tengo 5'' y como no, siempre se nos olvidaba el nombre de algunos al mencionarlos. 
''Cosas de niños'' decían los adultos.
Ahora, los adultos somos nosotros.
Los que nos perdemos entre los besos de verdad, los de película, con los ojos cerrados y no tapados con las manos. Somos los que andamos cogidos de la manos por miedo a perdernos, para sentirnos cerca  y no para que todo el patio de recreo se entere de que es tu novio. 
Somos los que sentimos de verdad. Queremos. Perdemos. Sufrimos. Ganamos…

Con prisas y sin ellas.

Al final todo se resume 
a dos segundos de menos
con pensamientos de más,
en el borde de mi cama. 
Dejo la mente libre por un segundo y ya se ha ido,
se chocan entre si las palabras que van demasiado rápido a un mismo lugar.
con diferente propósito.
Sin mi.
Perdería el norte si trato de entenderlas todas, 
si le busco un sentido, 
perdido,
en la multitud de mis pensamientos.
Sin lógica,
sin conexión.

Que los pantalones cortos son más sexys...
El tiempo no avanza...
No sé que hacer con este pelo que me da calor...
¿Ves?
Tengo mil números que marcar
y pocos dedos.
Tengo demasiados besos que darte
y solo unos labios.
El tiempo sigue congelado
y yo sigo sentada en el borde de mi cama,
sin miedo a caer,
en el suelo,
con miedo a caer,
en palabras.
En las que no digo, 
en las que debería decir, 
en las que pienso,
en las prohibidas.
O, en las que tienen que ver contigo.

Empezamos con buena letra y terminamos escribiendo rápido con la típica letra de medico que nadie entiende muy bien, 
como si tuviéramos un tiempo límite par…

Pero tampoco me hagas mucho caso.

No me sonrías,que tus labios son capaces  de eliminar cada cosa que forma mi mundo, para solo tener sentidos para ella.
No me sonrías,  que si lo haces pierdo el norte, el sur, el este, el oeste, y aún así seguiría sin perder las ganas de mirarte.
No me sonrías, te lo estoy pidiendo ahora como un favor, como mi recurso para mantener la cordura,  y no perderla en cada rincón de tus labios.
Te lo pido  como quien pide no beber agua aún muerto de sed, así de incoherente e irracionalmente te lo pido.
Y es que no recuerdo como ibas vestido aquel día, solo recuerdo que ibas sonriendo. 
Que menos que caer rendida ante la casualidad más hermosa que he tenido el placer de observar.
Ya ves,  me he vuelto la fan número uno de la sonrisa más hermosa, y no hablaré de tu mirada pues al describirla a ella cualquier palabra queda corta. 
Lo mucho queda corto para ti. Y lo poco con un poco más si es de ti, para mi es mucho.
Por ser tú. Por como me haces ser a mi.
Entiendo que entiendas que esta pequeña ingenua a perdido la cabeza po…

hablo del rincón de las almas perdidas.

Creo que todo esto comienza por el miedo a lo desconocido. Pues todos hemos mirado alguna vez debajo de nuestra cama, esperando no encontrar nada, queriendo ver lo de siempre. 
Y siempre el miedo al cambio nos hace mirar.
Luego pensamos que los cobardes son aquellos que le temen a la oscuridad, aunque yo no lo llamaría miedo, sino más bien masoquismo. Pues se debe de vivir jodidamente bien sin tener que ver (encima con la luz encendida) en el desastre constante en el que vivimos. 
En el que vivo. 
Y es así como he llegado a querer ser el monstruo que esperas encontrarte debajo de la cama, el que esperas que no salga nunca del fondo del armario, para así no temer a ningún otro ser paranormal que es más normal de lo que nos da miedo admitir. 

Hablo de resignación.

De la realidad, y esas cosas.

De la vida en sí, en su lado más absolutamente despreciable y aterrador. 
Así que pienso que es más fácil vivir con la luz apagada y temiendo al malvado monstruo que habita bajo la cama de todos aquellos …