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Mostrando entradas de agosto, 2013

De un paso a otro.

Quizás querer hacer poesía 
es el mayor acto de locura
que he querido realizar.

Luego me paro y recuerdo
que entre verso y verso
soy capaz de encontrarme a mi misma.
O una parte
al menos. 

Por lo que sigue siendo una locura,
pero tal vez es lo que valga
par ami 
en esto mundo demasiado cuerdo.

Tal vez,
ese lugar que buscaba 
en el sito equivocado,
se escondía en cada palabra entrelazada
con esos sentimientos que no sé sentir demasiado bien.

Te acostumbras, entonces, 
a cada palabra dicha de menos
escrita me más.

Te acostumbras, 
al silencio en cada palabra en silencio.
En cada palabra en el papel.
Sin necesidad de voz,
pero si de algún que otro poco de fuerza.

Te acostumbras al dolor,
como a todas las cosas malas de la vida.
Como estar sin ti. 
Por ejemplo.

Así que una vez más me pierdo en la lluvia.
En cada gota de agua,
diminuta.
Fría.
Y fácil de perder en la nada.
A menos que caiga en un charco enorme
y pase a formar parte de algo grande.
Ya sabes.
Como yo.
Que me pierdo en ti,
mientras espero no volverme a encontrar.

En…

Y si esto funciona así, tal vez deba cambiar las reglas del juego.

Para mi sorpresa
descubrí que algunas segundas partes si son buenas.

Ya sabes, 
eso es lo que dicen las malas lenguas.
También aquellas que no son tan malas,
como la tuya,
por ejemplo.

En este mundo de las palabras perdidas,
sólo podemos esperar 
que alguien más encuentre 
las palabras que andamos buscando nosotros. 

Y resulta
que el amor a primera vista si existe.
Lo supe cuando te vi pasar.
Con un ''Hola'' ya estaba sonriendo,
y te juro,
que con dos besos ya estaba loca por ti.

Siempre serás mi resultado de amor
a primera vista.

No me empujes, 
por favor,
quién sabe si la gravedad hace bien su trabajo
y caigo tan deprisa,
que no me da tiempo a volar.
Y mira que me da miedo volar.

Y es en eso que se apagan las luces
pero todo se ilumina igualmente porque tú permaneces sonriendo.
Me parece bien que sonrías tú, 
por los dos.
Por el resto del mundo.
Que no gané el pulso otra vez
aunque por ti lo perdería mil veces más.
Amor.
Lo prometo.

Ya sabes a que me refiero,
a respirar el aire que tan solo contiene t…

Breathe.

''Las dos de la mañana y sigo despierta escribiendo una canción, si lo apunto todo en el papel ya no estará más dentro de mi, amenazando a la vida a la que pertenece. Y me siento como si estuviera desnuda ante la multitud porque estas palabras son mi diario gritado en alto y sé, que las usareis como queráis.'' Anna Nalick.



Y así caemos entre nubes para rebotar en nuevos sueños.

Te paras y me preguntas por qué te quiero,
y yo, 
ignorando la gran lista de motivos por los que no debería de hacerlo,
sonrío, 
porque los motivos por los que si lo hago, 
siempre serán más. 

Me parece un masoquismo innecesario
estar sin ti
pudiendo estar contigo.
Y así pensar en cada motivo,
con sentido,
o sin el,
pero al final en favor de ti,
y de mi sonrisa.

Espera entonces a que recoja este pequeño desastre, 
entre pensamientos y palabras desordenadas
en el último cajón de abajo, 
junto a todo aquello que cuesta un poco más encontrar.
Ya sabes, tú.

Por eso mismo
te lo diré sin utilizar las palabras,
o utilizándolas, 
pero de un modo diferente, cariño.

Ya si eso hablaremos después de esos versos de buenas noches.
De los besos de buenos días.
Y de los polvos a cualquier hora.

Maldita poesía que me enamora en cada palabra. 
En cada silencio.

En cada mirada perdida 
me tienes, 
me dejas de tener,
y me vuelves a encontrar una vez más.

Pero esperamos por un amanecer
cuando a penas son las 12,
no nos queda tiempo 
y tan …

Fue un placer quererte así.

Algún día, tal vez, entiendas el por qué de cada palabra que te digo. 
Entiendas, que tras cada suspiro, entre pausa y pausa, no hay nada nuevo que decir y tan solo existen esas ganas contenidas de besarte. 
Entenderás entonces, cada palabra dicha y cada palabra que me quedó por decir a cada lado de la cama. Que tal vez, yo con palabras no me expreso muy bien, dichas, quiero decir, pues a la hora de que me des dos minutos te escribo lo que quieras para que lo puedas entender perfectamente. Y mira que es complicado entender este nudo de ''miedo a perderte'', cuando ni a través de palabras plasmadas soy capaz de hacerte ver lo mucho que me cuesta estar sin ti.
Entonces, me paro y me pregunto, que coño he hecho, para que el Karma me joda de esta forma. Después te veo sonreír, y me doy cuenta de que algo debo de estar haciendo bien.
Es así como me escondo en cada palabra que escribo.
Así que si no sabes donde buscarme ve directo a mi rincón favorito, situado, en cualquier rincó…

En nombre de la nada.

Adoro los tiempos a medias 
que no dan tiempo 
a encontrar los eslabones perdidos en cada punto de tu espalda. 

Entre relojes que perdieron el ritmo,
en el avanzar de las horas,
en las pesadas cargas del sin razón de culpabilidad que nos ganó al fin.

De la pequeña fiera
que rugía pidiendo un minuto perdido de atención,
amenazando con salir, 
y despojándonos por completo, 
con sueños lejanos incluidos. 
Con miradas perdidas, incluso.

Con los baches a cada tres pasos y medio
que no hacen perder el rumbo en este caminar sin sentido, que se hace demasiado largo para caminarlo descalza y sin equilibrio, 
para caminarlo en la soledad de las ideas perdidas.
De las que se van encontrando poco a poco. 
De las que jamás llegarán a existir por el miedo de aquellos ojos demasiados verdes.

Por el susurro
de palabras mudas 
que no significan nada.
Pero que no te las diría,
para que no te des cuenta de que estoy completamente loca por ti.
Loca por todo lo que tiene que ver contigo
en general.

Y es que en el momento exacto
l…

En respuesta a una simple y estúpida pregunta hecha por casualidad.

No,
quiero que me quieras 
como yo te quiero
y como quisiera dejarte de querer.

Quiero sentir
que puedo dejar de suspirar a media voz para continuar en silencio,
gritando todo lo que debería callar.

Quiero guardar la poca fuerza que me queda
para luchar contra tu sonrisa
y fingir que no me hace cada vez más débil.

Necesito que vuelva mi voz,
esa que se rompió en mil pequeños pedazos
en el momento en que te dije que te quería,
demasiado fuerte.
Demasiado rápido.
Demasiado en serio.

Así,
que no espero que llegues en el último momento
para salvarme del naufragio de nuestros recuerdos
a la deriva
que ahora,
no hace más que hundirse en cada lágrima derramada por el miedo a que no regreses una vez más,
tampoco que lo hagas, sin embargo, 
porque te lo pida con las pocas fuerzas que he guardado en este tiempo en el que te veía demasiado lejos.

Quiero que me quieras
como yo te quiero
y como quisiera poder dejarte de querer.

Te quiero a ti,
amor.

Con cada una de las letras.
Con cada una de las sonrisas.
Con cada uno de los o…

Sin decir nada.

No voy a decir palabras de disgusto.
Ni de sustos.
Ni de viejos recuerdos que quedan por recordar.
No voy a gritar en silencio,
ya sea el viento,
ya sean las ganas de escuchar al mar.
Perderme entre las olas,
entre cada sueño soñado,
cada sueño anclado,
perdido,
en el vacío de la palabra amar.
Tal vez no deseado,
si vivido,
encontrado,
y perdido, cómo no, una vez más.
Entre palabras muertas
y más muertas,
desenterradas de toda aquella ingenuidad,
ingenuas verdades a media,
y a medida,
que en cada salida,
tan solo quería volver a entrar.
Que entre despedida y despedida
no habían ganas de marcharse,
de esperar el nuevo día,
tan solo de sentarse,
y esperar.
Esperar al que llegue ese motivo,
por el cual sigue vivo,
por el cual sé que no se va a marchar.
Tal vez por no decir palabras de despedidas,
por no permanecer dormida,
y por luchar despierta
hasta no aguantar más.
Tan solo por esperar su llegada,
desesperada y ansiada,
pues fue una despedida,
de no te vayas, mi vida,
quédate un rato todavía,
o mejor,
no te vayas jamás.