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Mostrando entradas de octubre, 2013

Echar de menos no sirve para nada. Yo me limito a no hacerlo.

Me tenías perdida
en las mil palabras de mi memoria
que no recordaría ni a tiros. 

Tanta memoria, tanta memoria,
y al final lo último que recuerdo es que demonios desayuné esta mañana.

Un poco de cordura, por favor, 
este mundo de locos está plagado de gente que tan solo finge estarlo
para así entender un poco más allá de la razón, 
que es más divertido.

Sin piedras ni palos 
para construir un refugio de supervivencia 
y mil palabras a pie de cañón 
para defender tal vez una idea que tan solo yo entiendo.
En mi cuerda locura personalizada.

Escribí tres versos y medio
en un trozo de servilleta que perdí luego a saber donde.
A saber por qué.

Es curioso, 
recuerdo que escribí, pero ninguna de las palabras,
tampoco el significado, 
y menos aún un por qué con un mínimo de sentido.

Tal vez por liberar un poco del revuelo que tengo montado en algún lugar de mi subconsciente, 
donde se decide en que momento jugármela 
y así pensar que tal vez todo tiene un poco de sentido,
más allá de esta sensación de que puedo con…

Tal vez el problema sea, que estoy formada por plumas que solo escriben tu nombre.

Puede que de vez en cuando
o tal vez de cuando en vez,
necesite reunir las fuerzas necesarias
para escribir palabras que no deberían ser escritas.

Puede,
quizás,
que las haya dicho tantas veces
que estén gastadas en cierto modo,
por ti,
que no me escuchas,
y por mi voz,
que jamás las pronuncia en alto.

Entonces puede que entiendas,
a fin de cuentas,
que cuento contigo
hasta que ya no sepa contar más.

Me he partido en mil pedacitos
repartidos en cada parte de ti.
De lo que fuiste un día.
Al menos.

No sé describir esta sensaión de desgaste emocional
que me invade cada vez que dices dos palabras al azar
y me miras de reojo.

Perdona, 
no voy a ser yo 
la que siga pidiendo deseos soplnado diminutas pestañas caídas
mientras pienso en tu nombre.

Mi suerte va más allá de una pestaña,
un espejo roto,
y un poco de sal derramada.
Rompería entonces todos los espejos en los que aparece tu rostro detrás de mi
en forma de recuerdos que me hacen pensar 
que tal vez estoy loca por ti.

Y es que en cada duda, 
yo también la habría ele…

Tres puntos y una coma.

No te pares a tratar de comprender
como a cada paso de menos que das 
está un poco más lejos de ti.

Si entre estación y estación
se perdió el rumbo
entre las caricias de terciopelo que solían,
pero ya no.

El por qué pinchan más las espinas de aquella rosa ahora.
El por que no, 
también.

Que los pasos que hoy te alejan al mismo tiempo te acercan por el otro lado.
A la misma vez. 
Así que de par en par abre la ventana, por si sale todo esto,
no sé el qué,
pero debería salir, que aquí dentro sobra un poco.

Y entre sobras encuentro lo que jamás encontraría de haberse perdido un poco mejor.
Si sigues recto me encontrarás a mi,
sentada y sin sentir,
y con una sonrisa de que todo irá un poquito mejor.

Si doblas a la izquierda,
un poco más adelante,
encontrarás quién sabe qué
quién sabe por qué
y quién sabe que más.

Así que no busques bajo estas fachadas 
de palabras que dicen 
que está ahora un poco más cerca, de lo que al principio parecía.

Con ganas inmensas, como no,
dejar el punto final en punto seguido
y mandar a l…

La poesía me pone.

Estoy enamorada,
pero no de ti, nostalgia,
la verdad es que tú me tienes un poco hasta las narices.

Me refiero a las palabras,
mi único amor verdadero e incondicional,
naciendo entre cualquier verso 
o tal vez, 
entre estas manos que lo mejor que hacen es escribir.

No sé mucho sobre el amor,
salvo que de vez en cuando suspiramos 
y nadie entiende el porque.

Se podría decir que tal vez 
toda esta melancolía es por causa de este otoño
que prematuramente causa efecto en mi.
Tal vez por la soledad del momento,
o por la comodidad que me provoca el saber que no necesito más abrigo que un buen polvo 
y dos palabras de cortesía dichas sin pensar.

Luego no me entiendes
y confundes amor 
con los recuerdos de algo que ya no existe. 
No existimos nosotros.
Asume que soy tan diferente a quien era hace unos años...
Me estaría dando hostias de dos en dos hasta que no supiera que más contar.
Es verdad también,
que me miraría, 
sonreiría, 
y me diría que fuera paciente, 
que todo saldría bien.
Que el suspiro que duele,
tan solo d…