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Mostrando entradas de enero 16, 2013

Eternamente.

Recuerdo que un día pensé que te había encontrado, tan perdido y tan ansiado, tan marchito, tan olvidado. Y así la bella rosa perdió todo sus pétalos, quedó sóla y desnuda, anclada en un recuerdo. Y el viejo vagabundo, quedó sin protección alguna, caminando por las calles vacías, solo con la compañía de la Luna. Miera su reflejo, en cada charco de agua, la lluvia mojaba su pies, y las lágrimas empapaban su cara. Pobre amante solitario, que camina de la mano de recuerdos, dónde habrán quedado los sueños, dónde estarán ahora todos ellos. Pues se vio solo un día, sin ni siquiera darse cuenta, se  escapó de sus manos lo que más necesitaba, se quedó sin su presencia. Y era su presencia la única que necesitaba, no había nada más, sólo quedaba el recuerdo de aquella mirada. Se sumergía en ella aquellas noches solitarias, valía la pena, era lo que necesitaba. Y quería tener todo eso en apenas un instante, no podía conseguirla, a ella, cada vez más distante. Y el frío lo congela e impide que p…

-Anatomía de Grey.

Todos tenemos alguna vez un pesar enorme. Cada uno lo encaja a su manera. No solo sentimos pesar por la muerte, también por la vida, por la pérdida, por el cambio, cuando nos preguntamos por qué a veces es todo es un asco, por qué duele tanto, debemos recordar que todo puede cambiar en un instante. Cuando te duele tanto que no puedes respirar… así sobrevives. Recordando el día en que sin saber cómo, y aunque parezca imposible, no te sentías así, no te dolerá tanto.
El pesar le llega a cada uno a su hora. A su manera. Lo mejor que podemos hacer, lo mejor que cualquiera puede hacer, es ser sincero. Lo peor del pesar es que no puedes controlarlo. Lo mejor que podemos hacer es permitirnos sentirlo cuando llega. Y liberarnos de él cuando queramos. Lo peor es que cuando crees que lo has superado, vuelve otra vez. Y cada vez, te deja sin aliento.