Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto 2, 2013

Sin decir nada.

No voy a decir palabras de disgusto.
Ni de sustos.
Ni de viejos recuerdos que quedan por recordar.
No voy a gritar en silencio,
ya sea el viento,
ya sean las ganas de escuchar al mar.
Perderme entre las olas,
entre cada sueño soñado,
cada sueño anclado,
perdido,
en el vacío de la palabra amar.
Tal vez no deseado,
si vivido,
encontrado,
y perdido, cómo no, una vez más.
Entre palabras muertas
y más muertas,
desenterradas de toda aquella ingenuidad,
ingenuas verdades a media,
y a medida,
que en cada salida,
tan solo quería volver a entrar.
Que entre despedida y despedida
no habían ganas de marcharse,
de esperar el nuevo día,
tan solo de sentarse,
y esperar.
Esperar al que llegue ese motivo,
por el cual sigue vivo,
por el cual sé que no se va a marchar.
Tal vez por no decir palabras de despedidas,
por no permanecer dormida,
y por luchar despierta
hasta no aguantar más.
Tan solo por esperar su llegada,
desesperada y ansiada,
pues fue una despedida,
de no te vayas, mi vida,
quédate un rato todavía,
o mejor,
no te vayas jamás.