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Mostrando entradas de marzo 10, 2014

Y te lo juro.

Lo miró, rota, y todos sus pedazos se recompusieron.
Quizá como si no fueran los culpables de que esté rota.
Quizá, por ese mismo motivo.

Volvía con esa sonrisa de salvarle el mundo,
súper héroe a media jornada,
y por un momento sentada a su lado olvidó,
que la luz de aquellas estrellas desiertas y perdidas por los brillos de la ciudad,
perdieron su valor sin ella.

Se quedó sin saber  a donde iba, de donde venía, pero sabía donde se quedaba.
Donde no. Donde si. Donde tal vez.

En ese momento suspiró y respiró aquel mismo olor. Sorprendida abrió los ojos y vio aquella misma cara,  sintió la misma necesidad de sueños pasados, de besar esos mismos labios, agarrar esas mismas manos, y no soltarle nunca.

Y  para su sorpresa,
entre la necesidad desenfrenada de recuperar aquella necesidad perdida, en honor a todo lo que fue, supo donde quedarse, porque algún día de ahí había venido, porque ahí tenía que volver, porque esos brazos eran su único sitio en el mundo, y ella lo sabía.

Él también.

Y…