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Mostrando entradas de octubre 2, 2014

Y resultó que eras tú, otra vez.

Y llevaba puesta esa sonrisa suya,
esa que ha tenido siempre
y esa mirada de ojos azules 
perdidos
tímidos
vergonzosos 
buscando una salida en algún lugar del suelo
huyendo así de momentos incómodos totalmente diferentes a los que 
hace no mucho tiempo
nos formaron poco a poco
entre beso y beso
y sonrisa y sonrisa.

Verás;
siempre te recordaré esperándome en el coche
con la puerta abierta
en la calle de arriba
y con esa mirada azul perdida
en mi calle de abajo.             

No lo recordaba tan difícil.
Y eso que te sonreí sin saber bien quien eras.