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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Es solo cuestión de fijarse bien.

Un día ves a esa persona 
y te enamoras de ella.
De inmediato.
Sin más. 
Sin remedio.               

Sin esperarlo,
e incluso sin darte cuenta
en un primer momento.
Pero de algo puedes estar seguro 
una vez que ocurra
será para siempre.

Ese es el amor de verdad,
el amor de tu vida
y de repente  
de pronto, 
lo sabes.


Lo de siempre.

A veces
tengo momentos de lucidez  en los que me doy cuenta  de que realmente no busco estar con nadie,  busco tan solo olvidarme de ti. Y entonces me doy cuenta de que nadie merece el sufrimiento  de curar mis heridas hechas  por ti a riesgo de las suyas.
Nadie debe cargar con el peso de arreglar mis desastres.
Así que aquí sigo. Enamorada. De ti.

Basta ya.

"Que no haya ni una mujer que tenga que esconder con maquillaje que en casa tiene al demonio por marido."      -Rayden. 
Ni una más
o mejor 
ni una menos.

Ni un abrazo menos para un hijo.
Ni un abrazo menos para una madre.

Y parece increíble 
ver como muere una sonrisa
a manos de un supuesto amor,
de un supuesto marido,
novio,
hombre,
que no merece más que el título de criminal,
asesino,
cobarde. 

Y estámos aquí para recordarselo 
para que no la olvide
para hacerle sufrir el sufrimiento causado,
que desee no haber nacido
que desee no haberla matado.

Ningún cumpleaños sin ellas
mejor una vida sin ellos,
mano dura con el que alardea de tenerla, 
al que no tembló ni un segundo,
al que no pensó en esa madre
en esos hijos,
en esa abuela,
en esa amiga,
en esa familia.
Ese que confundió su miserable vida con poseer el derecho de arrebatar otra.
A ese que no sólo roba una vida,
sino que destroza todas las de su alrededor.

Que sufran como ellas
que sientan el miedo que ellas sintieron
que vivan el terror en sus carnes

0:32

Yo puedo con todo esto.  Cada noche me lo repito. Cada día espero que sea verdad.

A veces está bien ser sincero con uno mismo. Y tal vez, hacérselo saber a los demás.

No quiero que pienses que no me acuerdo de ti. 
Si que me acuerdo de ti, claro que me acuerdo de ti, de nosotros, incluso me atrevería a decir que lo hago más de lo que me gustaría.
Para serte sincera, a veces incluso te echo de menos, y está bien, no pasa nada, supongo que cuando quieres a alguien de verdad, vale la pena ese dolor si es la única forma de que esté a tu lado aunque sea en forma de recuerdos, por un ratito más.
Y si, es cierto que no lo digo, que no lo demuestro o incluso que lo niegue de vez en cuando, pero supongo que es una cuestión de supervivencia. 
Pero hoy no.
Hoy estoy dejando gran parte de mi al descubierto, sin más, sin un por qué, pero a veces cuando llevas un peso tan grande sobre la espalda, cuando llevas algo tan dentro,  viene bien sacarlo a pasear un rato, aunque sea por poco tiempo, tal vez para evitar que te destruya por dentro, o quizá para demostrar, que no todo es lo que parece. 

Cuando quieres a alguien de verdad, créeme, no se supera de un día para otro…

Punto y coma.

Nos aferramos al dolor
e ignoramos la felicidad.

Que forma más estúpida de
autodestrucción hemos creado
al destrozarnos los corazones como a piñatas,
y al enamorarnos como tontos
de almas que no nos pertenecen,
y que quedarán para desgarrarnos por dentro
cuando ya no estén...
Y no están.

Sigue siendo lo mismo de siempre,
te echo de menos.

Que triste se ve diciembre sin ti.

Hace como tres días que se dañó la luz de la cocina.
Solamente parpadea
enciende, se apaga, se enciende y se apaga
y no puedo evitar pensar que se parece un poco a mi.

Llevamos desde entonces queriendo cambiarla 
pero sin hacer nada al respecto
como yo con mi vida
como yo con tus cicatrices
como yo
en cada uno de tus precipicios. 

Y resultó que lo último que pensaba que podía resultar
fue lo primero que terminó resultando
y hablando de resultados
que mal quedamos al final.

Hace tres días que cada vez que quiero prepararme una tortilla
tengo que encender la luz de la sala
y tratar que eso me refleje aunque sea un poco
aunque sea muy muy poco.
Pero con eso me sirve, 
ya que menos que eso he tenido desde el día en que te fuiste 
y te llevaste todas tus cosas 
y me dejaste aquí con todos tus recuerdos.

Tengo un tablón que a pesar de lo lleno que está
lo miro y lo siento vacío.
Lo miraba más cuando te tenía más cerca,
y ahora lo miro menos
y no porque te hayas ido 
sino porque no puedo dejar de mirarte a ti,
de mirar…