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Mostrando entradas de enero 31, 2015

Aprendí hace tiempo, que lo que no sacas fuera luego te come por dentro.

Hay días como los de hoy, entre mantas, y viejas cartas, en los que sentada y con té caliente en la mano, me doy cuenta de todas las cosas que deberían haber sido diferente si lo viera como lo veo ahora. 

Y es que cambiaría cada día que dejé que el orgullo gritara más fuerte que todas esas ganas que dejaba retenidas como si apenas importaran. Borraría cada lágrima innecesaria por personas por las que hoy no malgastaría ni un suspiro a la nada. Siempre decía que tanto amor nos quedó grande, y ahora me doy cuenta de la ingenua e inocente forma que tenía de utilizar de una manera tan despreocupada el plural. Cada foto con su consecuente lágrima y cada recuerdo con su particular agujita clavada aún dentro de mi. Y llega el momento, de tener todas las pruebas sobre la mesa y las cartas ya frías por el paso del tiempo recién leídas, en el que me pregunto hasta que punto valió la pena, aguantar más peso del que sabía, a pesar de todo, que no podía soportar. 
Y mira que pasa el tiempo y el peso…