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Mostrando entradas de mayo 29, 2015

Entiendo que no me entiendas, porque ni yo entiendo lo que debería de entender.

Ahora es cuando recuerdo el por qué me refugiaba continuamente en la poesía.
Por qué un par de versos 
a ratos y a rotos
eran mi lugar favorito del mundo
donde podía perderme
cada vez que necesitaba encontrarme.

El por qué de un par de versos
y de vasos de más
cuando no habían besos
ni abrazos
ni todo aquello que sabía que en el fondo
colorearían todo aquello que quedó sin color
derrumbando castillos y anhelos 
sueños
y algún que otro 
misterio que por un interrogante de más
y no de menos
quedó sin descubrir.

Me siento, a veces,
tan vacía, 
que llenaría tantos sueños a bostezo
y destrozos,
que no sabría ni si quiera por donde debería comenzar.
Tengo tantos puños bañados en sangre
y en ganas perdidas 
escapadas por la ventana aún cerrada
que no sería capaz de reunirlos a todos ni queriendo
ni poniendo todas las cartas sobre la mesa
boca arriba,
o boca a boca.

Y es que verás,
un día descubres que tenías tanto 
que era imposible seguir manteniéndolo durante mucho tiempo más,
que los intentos quedaron en eso,
en intentos.