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Mostrando entradas de junio 10, 2016

Había una vez un color triste que se parecía a tu nombre.

Me pregunto cuantas veces te habré buscado por las noches,
o cuantas veces me he quedado esperando a que,
aún sabiendo que no. 

No sé, 
es como si no fuera capaz de mantenerme alejada
o al menos no por mucho tiempo,
y siempre tenga que volver 
aunque solo sea por si acaso.

Sé que algún día no recordaré nada sobre las osos polares
o las colas negras de un gato que nos da buena suerte,
y que ya no quedarán cenizas ni rincones,
ni flores que rebozan vida y color azul.

Siempre fui de quedarme en silencio
y mirarte directamente a los ojos. 
Y no entiendo cómo demonios he llegado hasta aquí,
después de haber estado rodeada durante tanto tiempo 
por todos tus ángeles.

El color rojo siempre me ha quedado bien
y mira como lo sabes. 
Y aunque estábamos muertos de miedo nos reímos, 
porque total,
puestos a darlo todo
es mejor hacerlo a lo grande.

Después no recuerdo por qué,
pero yo flotaba y tú sólo tratabas de que volara más alto,
me diste alas, 
aunque no lo creas, 
después de eso no volví a volar nunca más.

Y puede ser…