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Mostrando entradas de 2017

Mereces un huequito aquí.

No sé cuál es el motivo,
que lleva a una persona a escribir,
pero bendito motivo.
Llorar,
palabras,
es la mejor forma de llorar que conozco.
(Y tú tienes gran culpa de ello)

Siempre he dicho
que a los monstruos hay que sacarlos a pasear,
que se pierdan si es necesario,
o que vuelvan,
si tienen que volver.
Al final
lo malo
sirve para hacernos fuertes.

Por experiencia diré,
que escribes una vez,
y caes en un puto vicio.
Pero leer,
leerte,
esa sí que es la mejor droga que conozco.

Y decirte,
que gracias a ti entendí que escribir no es huir.
Es afrontar.
Y hay que ser muy valiente,
para soltar todos,
y cada uno de tus miedos,
como quién anda con una pistola cargada,
y espera no dispararse encima.

Al fin y al cabo,
escribir y quedarse desnudo,
es casi lo mismo.
Y es cierto que mi cuerpo no te dirá lo mismo que mis palabras,
pero al final,
lo realmente jodido,
es sentirse expuesto.

Hay sonrisas,
letras,
y sombreros de medio lado,
que te hacen ver la vida de otra forma,
o entenderla,
o expresarla,
o como quieras llamarlo.
Y mira que …

Revuelto.

No sabía lo que estaba a punto de pasar, 
sólo me situé en el momento previo a, 
y esperé.

Esperar, 
suena tan desesperante cuando no sabes cuanto tiempo te llevará...
Al final de un montón de escusas, 
y noches en otras camas a las que no pertenecemos, 
suspiramos imaginando que hubiera pasado aquella noche, 
o aquel día, 
o cualquier otro momento seguido por ganas, 
o cojones, 
de afrontar que estábamos jodiendo la única cosa buena que nos había pasado en la vida.

Es más fácil engañarse que engañar.
También más peligroso.

Hemos construido un enorme castillo 
de peros y quizás
y muy pocas respuestas que demuestren que en todo esto hay un mínimo de sentido, 
que no sólo es azar, 
y que no me estoy volviendo del todo loca 
aunque tú no seas capaz de verlo. 

Te miré a los ojos
y te mentí tan bien que hasta yo me lo creí. 

No sé si sentir miedo u orgullo,
aunque a estas alturas me conformo con sentir cualquier cosa.

Créeme, 
ya no estoy esperando por ti.
Tampoco es que esperara antes, 
pero supongo que una buena f…

Esta es una de las entradas más dolorosas que he escrito.

No quiero que te preocupes si me ves triste. No es tu culpa, al contrario. Me has dado diez años de amistad incondicional, y me pone triste darme cuenta de que no va a ser para siempre. 
Deberías ser para siempre. 
Pero de los de verdad, de los que duran toda la vida. 
Es increíble como eres tú el que aún viene a consolarme, cuando eres tú el que me necesita ahora más que nunca. Yo te necesitaré siempre, y siempre tendrás una parte de mi. 
Disfrutemos ahora de lo que nos queda juntos, porque el cuerpo muere, pero un amor como el que tú me has dado, no morirá jamás.

Razones.

Entre pozos y ninguna salida,
la oscuridad a veces sienta demasiado bien. Estar jodido,  pero jodido de verdad.
Miras a tu alrededor y todo es miseria y caos,  ningún salvavidas  y escalofríos  cada vez que prestas atención al mundo exterior. 
Te preguntas entonces como sería todo sin ti. Como estarían, a quién le importaría.  Dejar de luchar suena fácil. 
No sé cuando me quedé sin fuerzas,  el caso es que no tengo, y por primera vez al cerrar los ojos,  no veo absolutamente nada. 
Que razones quedan y para qué,  en qué momento comenzó a ir todo tan mal,  cuando se me fue de las manos,  cuando dejé de saber que hacer. 
El espejo ya no me refleja  y todo lo demás me da igual. Llega un momento  en el que simplemente ya no sientes nada.
No sentir nada. ¿No era eso lo que quería? No sé que hay después de la nada,  pero aquí estoy completamente sola.
Aquí no existe un final, y de pronto son las decisiones las que me toman a mi. ¿Qué es? ¿Qué no? ¿En qué se resumen todas las razones que me han traído hasta aquí? Y tal vez e…

No sé qué título ponerle a todo esto.

Hay personas con las que puedes ser tú al cien por cien y hay personas con las que no. Y es una pena, pero solo cuando estás realmente jodido, te das cuenta de cuál es cuál. 

Creo que ultimamente he estado un poco perdida,
y creo también que he descubierto el por qué.

Desconectar de todo,
de todos,
de ti,
e incluso de mi.
Miro dos semanas atrás,
y todo era completamente diferente.
Tocar fondo a veces es necesario,
te hace darte cuenta de quién está,
de quién eres,
de a quién necesitas.

No digo que haya tocado fondo,
no lo creo,
pero siento que comienzo a ahogarme.

Quiero correr y no sentirme perseguida,
sino acompañada.
Entender,
y que entiendan,
que solo estoy buscando la mejor manera de ser yo misma,
y eso incluye dejar pasos perdidos por el camino.

Y es que hay fotos que son heridas abiertas,
y brazos a los que tan solo quieres regresar.

Necesito avanzar rápido
y no puedo moverme.
Quiero alejarme,
quiero permanecer,
y sé que parece contradictorio, pero no lo es.

He visto sonreír almas vacías
y llorar desde el d…

Cinco minutos más dos.

He tratado de recordar, el momento exacto en el que decidí no escribirte más.
He estado engañándome a mi misma desde entonces,
fingiendo que no,
cuando sí,
como que..
La verdad ha pasado tanto tiempo,
que ya ni recuerdo que fue lo último que te escribí,
aunque sé exactamente lo que sentía,
es lo mismo que siento ahora,
y lo mismo que he sentido todas y cada una de las veces
en las que desconecto del mundo para escribirte a ti.
Es la única forma que tengo para sentirte cerca.
Aquí no ha pasado el tiempo,
aquí aún estamos entre cristales empañados
y escaleras de caracol.
Aún me llamas para preguntar si ya llego,
y yo te contesto que me des otros cinco minutos más.
Aquí,
aún,
me estás concediendo esos cinco minutos.
Creo que no me había dado cuenta,
ni tú tampoco,
de que al final,
el primer y el último día que nos vimos,
tampoco se diferencian tanto.
El primer día apenas nos conocíamos,
y el último día tampoco.
Recuerdo mirarte, y sentir que hablaba con un extraño,
pero aquí, eso tampoco ha pasado.
Cuando te escribo

Siempre punto y coma.

No sé si escribirte, 
desde la valentía de saber
que vas a leer cada palabra, 
cada punto, 
cada coma, 
incluso, cada signo de interrogación,
y hazme caso, 
de estos habría muchos. 

Y digo valentía,
porque es muy fácil escribirle palabras a la nada.
Decírtelo
directamente

ti,
créeme, 
sería muy diferente. 

Sería como entregarte una parte muy íntima
que sé que no voy a recuperar,
y tú harías con ella, 
lo que te de la gana.

No sé si sería capaz de esperar una respuesta 
sin volverme loca primero, 
sintiéndome completamente desnuda ante ti,
y por primera vez, 
no tendría nada que ver con las otras veces. 

He hablado mil veces con el papel, 
(y alguna que otra más)
pero siempre las dudas me sirven de escudo,
me protegen
y así siempre es más fácil decir(te) lo que quiero,
sin que tú sepas que lo hago. 

Dónde queda ese miedo a..
ese miedo de,
ese miedo sin..

Creo que tampoco sabría que decir, 
o si. 
Tal vez sea eso lo que me asuste. 

Al final, 
escribir a la nada, 
siempre es más fácil,
que mirarte a los ojos 
y decirte que a…

ac-

Hablando a la nada
entre ventanas cerradas
y susurros sordos en pozos de debilidad y deseos,
siguen naciendo primaveras
y lluvias plateadas,
en todas las veces en las que fuimos valientes
y nos dejamos el tipo sin miedo a perderlo,
apostando al todo o nada,
y creyendo que es cierto eso de que es ahora o nunca.
Había una vez en la que todo tenía sentido
y yo sólo lo perdía cuando no era capaz de encontrarte
escuchando todo lo que sólo tú eres capaz de entender,
entre este montón de orejas vacías,
y vistas perdidas hacia ningún lado.
Todos estaban mirando al suelo
y yo solo podía mirarte a los ojos.
Pensé mil veces que sólo es cuestión de apagar las luces,
y dejarse llevar.
Ahora sólo pienso en que tal vez necesitaba saltar al vacío
y olvidar las dudas
y los miedo,
y sentir que seguir era tan fácil como pulsar un botón
y sentarme a esperar que tal me va.
Da igual que estés demasiado lejos
que yo te sigo sintiendo igual de cerca.
La próxima vez yo conduciré cerca del mar
mientras cambias de canción y aceleras la …

Confesión.

Sé que fuimos,en pasado,  y créeme si te digo que soy plenamente consciente de que no volveremos a ser. 
Y está bien,  no vengo a replicar eso. Sólo quería decirte que en cada nuevo alguien,  sigues estando  tú.  Y creí que debías de saberlo. 





Sí.

Hay veces que me imagino leyendo poesía,
tú me observas
y yo sonrío mientras te recito mi poema favorito.
Y mira que es complicado 
conseguir este estado máximo de conexión con alguien,
complicidad lo llaman algunos,
yo prefiero llamarlo nosotros.
Un día vas por la calle y te preguntas sobre la vida,
por los días de lluvia los domingos por la tarde,
y lo diferente que se llevan en compañía.
Siempre fui de creer en las casualidades,
y no se me ocurre ninguna mejor que el tenerte aquí
y ahora,
dure el tiempo que dure,
y cuanto más sea mejor.
Creo que me he acostumbrado a mirar la tele
mientras acaricio tu espalda,
a ver mil veces la misma película sin prestarle atención,
a los baños de espuma en compañía,
y a los 10 minutos cada mañana tomando café
en los que finjo que no se me hace tarde para ir a clase.
Te he visto brillar cuando más oscuro estaba todo,
y sacar toda la fuerza del mundo
para conseguir que sonría y todo vaya un poco mejor.
Romper todos mis esquemas
cada vez que vuelvo a construirlos,
se ha conve…

Y te quema.

Si no te importa me quedaré aquí
escuchándote suspirar, 
viéndote arder, 
¿Dónde escribo las noches 
que nos quedaron a medias por construir?.
Mil rastros que me llevan a ti 
y ninguna huella en el camino de vuelta. 
Los sueños pesan lo que mis ganas sin ti de por medio,
pensando que esto sólo es un juego, 
y perdiendo a posta sólo para comenzar a jugar otra vez. 
Nunca supe qué era escribir hasta que te fuiste, 
poesía y cerveza es el mejor combinado 
para las largas noches de insomnio. 
Qué sabrás tú de mis insomnios 
de mis noches olvidadas, 
de mis horas en la nada, 
de mis canciones ahogadas, 
o de los gritos reprimidos que te querían decir que eres el mayor capullo al que he querido jamás.
Demasiado profundo para un primer contacto ¿verdad?.
Siempre hubo niñas buenas 
con falditas de cuadros,
dos coletas,
y que miraban de reojo antes de portarse mal. 
Siempre hubo chicos malos 
que fingían con motos y chupas de cuero, 
y que miraban hacia otro lado cada vez que los mirabas de cerca
o directamente a los o…

Asuntos pendientes.

Lo que callamos por..
Lo que perdemos por..
Lo que dejamos de ser por..
Hay que ser muy idiota, para no disfrutar de aquello
que te hace feliz.
El miedo
a veces,
es la diferencia entre el todo y la nada.

He llegado a la conclusión
de que quedarse quieto, es más cómodo que mover el culo
por aquello que te hace perderlo.
Y que a veces,
le dedicamos las luchas a las guerras equivocadas.

Así que hoy el silencio me pesa un millón de años,
mientras el miedo se convierte en motivo suficiente para dejarnos perder demasiado fácil.

No puedo decir más,
porque llevo demasiado tiempo sin decir nada.
Y digamos,
que se resume en que esto no va bien,
cuando podría ir de puta madre.

Es muy simple,
'miedo' sólo sería una palabra,
si no le diéramos el poder de destruirnos.


Supongamos.

Hablé una vez de un único verso, 
y no veo ningún espacio por aquí. 
-
Supongamos que todo esto comenzó el día
en el que decidimos no decir lo que sentimos,
porque hacer como si no, 
es mucho mejor que quedar como si..
Tengo tantas cosas que decir
que mejor no voy a decir nada.
Llámalo autoprotección ante esta enorme cantidad de sin sentidos
en los que tú entiendes todo demasiado bien
y yo cada día entiendo un poco menos.
Y nos quedamos con las dudas y los sueños, 
y las ganas se transformaron en un montón de preguntas
sin ningún tipo de interrogación 
pero con miles de exclamaciones que ya no significan absolutamente nada.
Tampoco sabrás que entre todas estas dudas
solo había una llave para todos esos salones de bailes vacíos
en los que yo ya no bailo,
y tú ya no te sientas a verme.
Ya no ando por aquí.
Pero tranquilo, que no todo es culpa tuya.
Supongamos que tienes toda la forma y su antojo
y todo esas veces en las que grité a pleno pulmón
solo se escuchaba silencio
y un montón de mentiras que fingía creer…

Soy el resumen de nuestro último adiós.

Soy todas esas veces 
en las que me corté el pelo tratando de olvidarme de ti.
Las canciones que cambiaba cuando comenzaban a sonar.
Los lugares a los que dejé de ir. 
Los 25 de cada mes.
Las llamadas que no hice. 
Los mensajes que no mandé.

Soy aquella vez en aquel parque, 
aquella noche en aquella habitación, 
nuestros nombres en la arena,
las horas que no pasaban,
o los días que contaba en silencio. 


Las oportunidades a la nada, 
los ojos en blanco, 
las ganas de seguir, 
las fuerzas al luchar, 
el momento exacto 
en el que ya no pude más
y me alejé completamente de todo. 

De mi. 

Soy todo lo que he vivido después de ti.

Todas las historias contadas a un buzón de voz,
las búsquedas interminables entre la gente,
el querer saber, y el no querer.

Seguir, no seguir. 

Soy aquel pasado, este presente y ese futuro. 
Soy de quien te acuerdas los domingos por la noche,
cuando has bebido de más, 
o cuando echas algo de menos. 

Soy todas, y cada una 
de las cartas que no me diste,
y de las historias que quedaron por contar…

Aleatorio.

Te estoy mostrando una parte de mí,
que jamás verás fuera de estas lineas.
Te preguntas si estoy desnuda
o si es tan solo verso. 
Te diré algo, 
nunca es tan sólo verso. 

Este es el escondite perfecto del miedo. 
De las inseguridades en forma de suspiros.
De los 'Ojalá' que se quedaron por el camino.
De los que se encontraros. 
De los que aún, ni si quiera, han nacido. 

Es como un paso sin llamar al lado oscuro 
de esta habitación vacía. 
Llegar al rincón del no retorno.
El rápido resumen de una línea 
tan pero tan fina,
que no podías decir 
si me conoces, 
o no.

Qué sabes de mí. 
Quién soy. 
Qué dejo de ser. 

Soy este montón de letras que parecen aleatorias
pero no. 

Soy todo lo que te permite destruirme, 
o la fuerza con la que me recompongo
y lo escribo. 

Lo grito y me quedo callada. 
No estoy en silencio,
ni perdida, 
ni asustada. 

Qué sabes de mi o por qué te lo digo.

Por qué lo escribo o por qué lo lees.

Estoy en este momento de cristal
donde ser fuerte 
o débil
es lo único que me salva
si soy capaz de hace…