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Mostrando entradas de marzo, 2017

Aleatorio.

Te estoy mostrando una parte de mí,
que jamás verás fuera de estas lineas.
Te preguntas si estoy desnuda
o si es tan solo verso. 
Te diré algo, 
nunca es tan sólo verso. 

Este es el escondite perfecto del miedo. 
De las inseguridades en forma de suspiros.
De los 'Ojalá' que se quedaron por el camino.
De los que se encontraros. 
De los que aún, ni si quiera, han nacido. 

Es como un paso sin llamar al lado oscuro 
de esta habitación vacía. 
Llegar al rincón del no retorno.
El rápido resumen de una línea 
tan pero tan fina,
que no podías decir 
si me conoces, 
o no.

Qué sabes de mí. 
Quién soy. 
Qué dejo de ser. 

Soy este montón de letras que parecen aleatorias
pero no. 

Soy todo lo que te permite destruirme, 
o la fuerza con la que me recompongo
y lo escribo. 

Lo grito y me quedo callada. 
No estoy en silencio,
ni perdida, 
ni asustada. 

Qué sabes de mi o por qué te lo digo.

Por qué lo escribo o por qué lo lees.

Estoy en este momento de cristal
donde ser fuerte 
o débil
es lo único que me salva
si soy capaz de hace…

Ser.

Portarse mal,
sienta tan bien...

Esa debilidad ante lo prohibido
 el placer de cambiar ese NO
por un sí...

Créeme cuando te digo
que voy a añadir todos
y cada uno 
de tus pecados
a mi lista de deseos pendientes.

Voy a convertir mi infierno en tu cielo, 
a transformar la excepción en la regla,
 y mientras tanto tú
acaricia las debilidades con todas las ganas que poseas
de ser más fuerte que nunca. 

No te quedes con las dudas en la punta de la lengua. 

Había una vez alguien,
que no lo intentó por miedo, 
y se arrepintió el resto de su vida.

Hay tantos ''alguien'' que asusta. 

Al final,
asustarse 
es sólo la forma cobarde de dejar pasar la vida.

No sientas miedo de lo que aún no, 
aunque pueda que si, 
y lo dejes en tal vez. 

Arriesgarse, 
es darle una patada al miedo, 
y saber que eres mucho más fuerte que él. 

¿Mi consejo?
Convierte tus ángeles en demonios. 
No está bien visto, 
pero es mucho más divertido. 





Sin por qué.

Creamos tantos silencios 
que al final resulta imposible 
poder escuchar nada más.

La nada, 
a veces, 
es mucho mejor de lo que parece. 

Cuantas veces me he perdido 
esperando que no me encuentren.

Querer irme, 
lejos, 
por lo cansado que se ha vuelto esta monotonía impuesta, 
de las mismas preguntas
y las mismas respuestas, 
como el que a cada cinco minutos 
te pregunta que tal te va,

Un billete de avión sin destino, 
sin fecha de regreso,
para uno. 

Una mochila y una canción a todo volumen. 

Escapar, 
a veces, 
es la mejor forma de encontrar algo,
de encontrar a alguien, 
de encontrarse.

Todos tenemos un lugar al que huir,
y un lugar al que no volver jamás.
Y se puede resumir tan fácil como lejos
y nunca. 

Tan importante es saber dónde quedarse,
como saber dónde no.