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Sí.

Hay veces que me imagino leyendo poesía,
tú me observas
y yo sonrío mientras te recito mi poema favorito.
Y mira que es complicado 
conseguir este estado máximo de conexión con alguien,
complicidad lo llaman algunos,
yo prefiero llamarlo nosotros.
Un día vas por la calle y te preguntas sobre la vida,
por los días de lluvia los domingos por la tarde,
y lo diferente que se llevan en compañía.
Siempre fui de creer en las casualidades,
y no se me ocurre ninguna mejor que el tenerte aquí
y ahora,
dure el tiempo que dure,
y cuanto más sea mejor.
Creo que me he acostumbrado a mirar la tele
mientras acaricio tu espalda,
a ver mil veces la misma película sin prestarle atención,
a los baños de espuma en compañía,
y a los 10 minutos cada mañana tomando café
en los que finjo que no se me hace tarde para ir a clase.
Te he visto brillar cuando más oscuro estaba todo,
y sacar toda la fuerza del mundo
para conseguir que sonría y todo vaya un poco mejor.
Romper todos mis esquemas
cada vez que vuelvo a construirlos,
se ha convertido en tu pasatiempos favorito,
para luego comenzar otra vez,
mientras esperas por mi,
como si no hubiera tiempo que perder.
Quién te iba a decir que terminarías aquí,
que serías mi mejor secreto,
mi mayor tesoro,
y todas y cada una de las ganas con la que quiero volver a ser.
Tanto tiempo buscando motivos para irme,
y ahora contigo
sólo busco una escusa para poderme volver  quedar.
No sabes las ganas que tenía 
de leerte esto muy bajito y al oído, 
mientras tú me preguntas 
con esa ingenuidad que solamente tú tienes,
si es posible 
que alguien como tú 
pueda provocar sentimientos como estos. 
Pero aún no he terminado 
y antes de que preguntes nada, 
solo tengo una respuesta para ti: 
Por supuesto que si, 
sí, 
sí, 
sí, 
y hasta en mayúsculas, 
SI. 

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Especial.

Hablaré de ti,
Con ese pelo rubio
Y esa sonrisa fuerte,
Con esa valentía de poder con todo
Y no dejar que nada
te pueda
a ti.

Hablaré de cómo te emocionas con un par de versos,
De tus enfados
Y de tu cara de caprichosa,
Y de como me gusta porque es cuando eres más tú que nunca.

De tu estrés por la vida
Y de tu calma para los demás,
Siempre para los demás.

De las risas en momentos serios,
Y de tus ''tía''
Que repetirás como mil veces al día
Y qué yo espero escuchar mil veces al día más.

Hablaré de cómo eres mi apoyo,
Y de cómo elegiría mil veces el momento en el que decidí hablar con esa chica de la Facultad.

Hablaré de lo que somos las tres juntas.
Las tres unidas.
Siempre las tres.

Que seré tu fuerza cuando lo necesites
tus lágrimas cuando llores,
Tu eco cuando rías
Tus manos,tus ojos, y tu amiga sobre todas las cosas.

Que estoy aquí
Y qué espero
Que no lo olvides.

Hablaré de como te he visto reír
Y cómo te he visto llorar.
Y de como te quiero,
en poco tie…

Mereces un huequito aquí.

No sé cuál es el motivo,
que lleva a una persona a escribir,
pero bendito motivo.
Llorar,
palabras,
es la mejor forma de llorar que conozco.
(Y tú tienes gran culpa de ello)

Siempre he dicho
que a los monstruos hay que sacarlos a pasear,
que se pierdan si es necesario,
o que vuelvan,
si tienen que volver.
Al final
lo malo
sirve para hacernos fuertes.

Por experiencia diré,
que escribes una vez,
y caes en un puto vicio.
Pero leer,
leerte,
esa sí que es la mejor droga que conozco.

Y decirte,
que gracias a ti entendí que escribir no es huir.
Es afrontar.
Y hay que ser muy valiente,
para soltar todos,
y cada uno de tus miedos,
como quién anda con una pistola cargada,
y espera no dispararse encima.

Al fin y al cabo,
escribir y quedarse desnudo,
es casi lo mismo.
Y es cierto que mi cuerpo no te dirá lo mismo que mis palabras,
pero al final,
lo realmente jodido,
es sentirse expuesto.

Hay sonrisas,
letras,
y sombreros de medio lado,
que te hacen ver la vida de otra forma,
o entenderla,
o expresarla,
o como quieras llamarlo.
Y mira que …

Asuntos pendientes.

Lo que callamos por..
Lo que perdemos por..
Lo que dejamos de ser por..
Hay que ser muy idiota, para no disfrutar de aquello
que te hace feliz.
El miedo
a veces,
es la diferencia entre el todo y la nada.

He llegado a la conclusión
de que quedarse quieto, es más cómodo que mover el culo
por aquello que te hace perderlo.
Y que a veces,
le dedicamos las luchas a las guerras equivocadas.

Así que hoy el silencio me pesa un millón de años,
mientras el miedo se convierte en motivo suficiente para dejarnos perder demasiado fácil.

No puedo decir más,
porque llevo demasiado tiempo sin decir nada.
Y digamos,
que se resume en que esto no va bien,
cuando podría ir de puta madre.

Es muy simple,
'miedo' sólo sería una palabra,
si no le diéramos el poder de destruirnos.