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Mostrando entradas de agosto, 2017

Razones.

Entre pozos y ninguna salida,
la oscuridad a veces sienta demasiado bien. Estar jodido,  pero jodido de verdad.
Miras a tu alrededor y todo es miseria y caos,  ningún salvavidas  y escalofríos  cada vez que prestas atención al mundo exterior. 
Te preguntas entonces como sería todo sin ti. Como estarían, a quién le importaría.  Dejar de luchar suena fácil. 
No sé cuando me quedé sin fuerzas,  el caso es que no tengo, y por primera vez al cerrar los ojos,  no veo absolutamente nada. 
Que razones quedan y para qué,  en qué momento comenzó a ir todo tan mal,  cuando se me fue de las manos,  cuando dejé de saber que hacer. 
El espejo ya no me refleja  y todo lo demás me da igual. Llega un momento  en el que simplemente ya no sientes nada.
No sentir nada. ¿No era eso lo que quería? No sé que hay después de la nada,  pero aquí estoy completamente sola.
Aquí no existe un final, y de pronto son las decisiones las que me toman a mi. ¿Qué es? ¿Qué no? ¿En qué se resumen todas las razones que me han traído hasta aquí? Y tal vez e…

No sé qué título ponerle a todo esto.

Hay personas con las que puedes ser tú al cien por cien y hay personas con las que no. Y es una pena, pero solo cuando estás realmente jodido, te das cuenta de cuál es cuál. 

Creo que ultimamente he estado un poco perdida,
y creo también que he descubierto el por qué.

Desconectar de todo,
de todos,
de ti,
e incluso de mi.
Miro dos semanas atrás,
y todo era completamente diferente.
Tocar fondo a veces es necesario,
te hace darte cuenta de quién está,
de quién eres,
de a quién necesitas.

No digo que haya tocado fondo,
no lo creo,
pero siento que comienzo a ahogarme.

Quiero correr y no sentirme perseguida,
sino acompañada.
Entender,
y que entiendan,
que solo estoy buscando la mejor manera de ser yo misma,
y eso incluye dejar pasos perdidos por el camino.

Y es que hay fotos que son heridas abiertas,
y brazos a los que tan solo quieres regresar.

Necesito avanzar rápido
y no puedo moverme.
Quiero alejarme,
quiero permanecer,
y sé que parece contradictorio, pero no lo es.

He visto sonreír almas vacías
y llorar desde el d…

Cinco minutos más dos.

He tratado de recordar, el momento exacto en el que decidí no escribirte más.
He estado engañándome a mi misma desde entonces,
fingiendo que no,
cuando sí,
como que..
La verdad ha pasado tanto tiempo,
que ya ni recuerdo que fue lo último que te escribí,
aunque sé exactamente lo que sentía,
es lo mismo que siento ahora,
y lo mismo que he sentido todas y cada una de las veces
en las que desconecto del mundo para escribirte a ti.
Es la única forma que tengo para sentirte cerca.
Aquí no ha pasado el tiempo,
aquí aún estamos entre cristales empañados
y escaleras de caracol.
Aún me llamas para preguntar si ya llego,
y yo te contesto que me des otros cinco minutos más.
Aquí,
aún,
me estás concediendo esos cinco minutos.
Creo que no me había dado cuenta,
ni tú tampoco,
de que al final,
el primer y el último día que nos vimos,
tampoco se diferencian tanto.
El primer día apenas nos conocíamos,
y el último día tampoco.
Recuerdo mirarte, y sentir que hablaba con un extraño,
pero aquí, eso tampoco ha pasado.
Cuando te escribo